PROLOGO

Se pretende que sea éste un espacio dedicado a entretener y deleitar (... a través de la fotografía fundamentalmente) ... a dar a conocer (...o traer al recuerdo) ciertos monumentos o espacios situados en el término o cercanías de Lahiguera. ...a llamar la atención por el estado de abandono y deterioro de muchos de ellos, ...y si llegara el caso, a remover la conciencia de todos los que somos "herederos" de tales monumentos y espacios, y que con nuestra aportación ayudásemos a la conservación de los mismos.

viernes, 1 de julio de 2016

Pregón de las fiestas de San Juan 2016


San Juan-2016



Manuel Agudo Gavilán


Vecinos y vecinas de Lahiguera, autoridades municipales. Buenas noches. Permitid que, en primer lugar, me dirija a la Corporación municipal para dar las gracias por tan alto ofrecimiento y decir al Sr. Alcalde que, pese a las reticencias, es para mí motivo de orgullo y a la vez de agradecimiento que me hayáis ofrecido este atril, desde el que compartir con mis paisanos el inicio de una fiesta tan emblemática y esperada para Lahiguera como es la Fiesta de San Juan

Pero dicho esto, quiero agradecer, sin más demora, la presencia aquí esta noche de todos vosotros, paisanos, amigos, higuereños de adopción, de todos los que os encontráis aquí. Y mandar un saludo afectuoso a todos aquellos higuereños que, por un motivo u otro, no pueden estar con nosotros en estas fechas tan señalada. Especialmente a aquellos que un día tuvieron que dejar su pueblo forzados por la necesidad.


Hechos los saludos pertinentes, quiero deciros que lo primero que hice tras aceptar este encargo, fue cavilar acerca de qué os podría contar yo esta noche para no aburriros o, al menos, para salir medianamente airoso del trance. Y digo trance porque, por un lado, hablar aquí no es para mí hablar al público, ni dar una conferencia sobre cosas de mi trabajo a personas extrañas. No, hablar aquí es hablar a gente que conozco y que me conocen de toda la vida. Hablar aquí es hablarle a la gente de mi pueblo. Y eso me merece mucho respeto.


Por otro lado, he aquí la causa de mis reticencias, porque un pregón puede ser muchas cosas; pero la mayoría de ellas de escasa utilidad en nuestros días. Pues pensad que un pregón es, en esencia, el anuncio de algo que se pregona en voz alta en un sitio público, y que su origen se remonta a los tiempos de Roma; si bien, es cierto que el pregonero ha venido cumpliendo su función comunicadora, a través de los tiempos, hasta ya bien mediado el siglo XX.



El pregonero era un empleado público, municipal o de la Corona, que tenía como misión dar a conocer a los vecinos, en nombre del Alcalde o del Rey, aquellas noticias consideradas de interés para la comunidad (las levas, los días de mercado, Bandos, Ordenanzas). Aunque también podía actuar por encargo de los particulares, mediante precio, para divulgar noticias de carácter privado (celebración de bodas, bautizos, fallecimientos, venta de ganado, etc). Se puede afirmar por ello que el pregonero es el primer medio de comunicación masiva de la historia. Sin embargo, basta que echéis un vistazo a vuestros bolsillos (muchos llevaréis un teléfono móvil) para daros cuenta que la función comunicadora del pregonero ha perdido su razón de ser en nuestros días. Las grandes plataformas de comunicación, visual y de audio, las redes sociales como Facebook, o las plataformas de mensajería electrónica gratuita como Wassapp, así lo certifican.


Pensad en que un pregón puede ser también un discurso sobre el santo patrón, elogioso de sus virtudes y de su obra, por el que se anuncia a los vecinos la celebración de unos días de fiesta en su honor y se les invita a participar en ella. Otra función del pregonero con escasa razón de ser, porque ¿a caso alguien de vosotros, vecinos de Lahiguera, considera necesario que un pregonero os anuncie -¡no vaya a ser que se os pase¡- que ha llegado San Juan?. Contestaros vosotros mismos.


Y es que, en realidad, el pregonero de hoy no es más que una manifestación del regustillo que tenemos por algunas figuras tradicionales, a la que mantenemos con carácter ornamental en el pórtico de nuestras fiestas patronales. Por este motivo, porque el pregón no exige un contenido especial para ser pregón, he decidido que el de esta noche no sea un pregón al uso. No os voy a dar aquí noticia de nada transcendente, ni voy a loar a ilustres paisanos, tan lejanos en el tiempo que ya se ocupan de ellos los libros de historia, o algún inquieto cronista local de nuestros días, que me consta que los tenemos, y muy buenos. Tampoco es mi intención, aunque algo hay que contar de él, soltaros aquí un discurso solemne y trascendente, sobre la vida y milagros de San Juan, porque considero que eso no sería un pregón, sería un sermón; y eso no me corresponde echarlo a mi.


Por estos motivos, paisanos y amigos, he preferido que mi pregón consista en compartir con vosotros esta noche unos cuantos recuerdos que estoy seguro van a ser también los recuerdos de muchos de vosotros.


Son recuerdos de San Juan pero sobre todo son recuerdos del pueblo donde se celebraba aquel San Juan, porque un santo fuera de su pueblo es un santo fuera de contexto. Son recuerdos rurales, muy pegados al campo porque Lahiguera de aquellos tiempos era eso, campo Y sobre todo, son recuerdos que quedan ya muy lejos en el tiempo, porque yo vine a este mundo en La Higuera de Arjona cuando corría el año 1958.



Pero antes de iniciar el relato os voy a pedir que cuando ahora me escuchéis utilizar algunos motes no veáis en ello irreverencia ni falta de respeto a los aludidos. Se trata solo de un recurso para nombrar algunos de nuestros paisanos que ya no están entre nosotros y que, probablemente, ni siquiera los más mayores de este ilustre auditorio conseguirían identificarlos si me refiérese a ellos por su nombre de pila. O acaso, alguno de vosotros podría decirme a quien me refiero si os hablo de Sebastian Martinez Galán o de José Martinez Cortijos. Estoy casi seguro de que no.


Sin embargo, si hablo del “Niño Pica” o del “Rojillo” eso es ya otra cosa. ¿verdad?


Vaya pues por delante mi respeto, y un cariñoso recuerdo hacia todas aquellas personas que, no estando ya entre nosotros, las voy a referir aquí por el sobre nombre que un día le asignaron sus propio paisanos, por su mote. Un mote que, como sabéis, en Lahiguera desplaza y sustituye al nombre hasta el punto de que, como si formase parte de la legítima, lo acaban heredando los hijos, bastante antes que las olivas.


Lo primero que recuerdo de Lahiguera de aquellos tiempos es un pueblo que siempre se estaba yendo a alguna parte. En la tienda de “Molinilla”, para la familia “El tito de las telas”; regentada después por García, mi tito Sebastian, escuchaba yo a las mujeres decir frases como las de que “ese se ha ido a Alemania”, que no se quien “se iba a Barcelona”, o que no sé cuantos “se iban a ir a la vía”. Expresiones que yo no comprendía pero que con el paso del tiempo supe que era el modo con que en Lahiguera se describía, sin nombrarlo, el drama de la emigración. Una emigración, por razones económicas, que, como sabéis, actuó sobre este pueblo a modo de epidemia y que redujo sus vecinos a casi la mitad.


Recuerdo, haber visto en alguna ocasión, al camión del “Canillo”, cargando enseres de alguna familia que salía del pueblo hacia otros lugares en busca de una vida mejor, o simplemente en busca de algún lugar donde poder comer. Un camión que, por cierto, también tenía protagonismo singular en un acontecimiento tan festivo y esperado para Lahiguera como era y es la romería de la Virgen de la Cabeza; pues llegando esta fecha ese camión era pertrechado con los bancos de la iglesia, reatados en su caja, y a él subían los peregrinos para salir camino del “Cerro”.



Pasada la Virgen, y andando por el almanaque en dirección a San Juan, nos encontrábamos por el camino con San Isidro. Una fiesta de la que yo era el primer chiquillo en tener noticia de que venía. Y no precisamente porque este fuera santo de mi devoción; al contrario, San Isidro fue un santo del que siempre recelé, hasta que, ya bien entrado en uso de razón, comprendí que porque lo acompañaran en su procesión los guardas y lo asomaran a las afueras del pueblo, no era culpable de que “El Rojillo” nos quitara la pelota si nos pillaba jugando en la era del ayuntamiento, o en cualquier otra; porque decía que nos metíamos en los “verdes”.


No, mi antelación en saber de la llegada de San Isidro era por vivir en frente del ayuntamiento viejo, la actual casa de Juanito, el de “Perrene”, en cuya fachada, a modo de estático y silencioso pregonero, colgaba la celebre “Pizarra del Sindicato”. Una pizarra en la que se anunciaban noticias agrarias para el general conocimiento de los vecinos; pero que acercándonos a la mitad de mayo, y escrito por Julián, el del estanco, lucía con el siguiente rótulo:


“Día 15 de mayo. Festividad de San Isidro Labrador. Fiesta abonable y no recuperable”.


Lo de labrador me quedaba claro; pues que un santo fuera del campo en Lahiguera era lo normal; pero eso de “abonable” me tenía totalmente desconcertado. En mis cavilas llegue incluso a pensar que, al ser San Isidro un santo labriego, el día de su fiesta habría que ir a tirarle abono a los 6trigos. Solo muchos años después, cuando ya en la carrera estudie la asignatura de Derecho del trabajo, supe que el significado de aquella palabreja,”abonable”, no tenía nada que ver con la fertilización de los campos.


Dejado atrás San Isidro y todavía antes de llegar a San Juan nos encontrábamos por el camino con el Corpus Cristi. Una fiesta de la que el recuerdo más vivo que guardo no es en imágenes. Mi recuerdo de aquella procesión es acústico, pero no es la música. Ese recuerdo es, y nunca me he explicado el por qué, las voces de Justa, la de Ildefonso, y de María San Pedro, “La estanquera”, entonando, a grito “pelao”, el “cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor”. Recuerdo que, cuando estábamos jugando al “Tope con los cartones” en la puerta de la poleria de mi abuelo Antonio, “El panadero”, y las oíamos cantar, sabíamos que había que dejar el juego porque la procesión había pasado por “EL cerrillo” y venía ya a recogerse por la puerta del cine. El cine Palomares que, como los más mayores recordaréis, de noche era sala de cine pero de día hacía las veces de un austero salón de bodas.


Recuerdo que allí, Ana, la de “Pan blanco” y Juan José, “el Niño de las medias” organizaban y servían un menú a base de “chispillas”; compuesto invariablemente por fiambres, jamón, queso, salchichón, mortadela, “patatillas”, avellanas, aceitunas etc. Por mucho que hurgo en la memoria no consigo recordar la presencia de las gambas en los menús de aquellas bodas. Resol, manta y roscos de baño blanco para los postres y algunos dulces de confitería, traídos de Andujar. Por la tarde, los chiquillos arremolinados en la puerta a ver si alguien nos daba algún dulce.


En fin, pasado el Corpus, recuerdo que se rozaban las eras y que “sacadas” la “cebá” y la habas, ya llegaba San Juan. Una fecha esperada y deseada por todos los higuereños, pero más por unos que por otros. Entre esos unos me encontraba yo, y os voy a decir porqué.
 

Estaba yo porque en aquellos entonces, en la víspera de San Juan, al acabar el desfile de los cabezudos, tenía lugar en la plaza un acto público de reconocimiento al esfuerzo escolar. Recuerdo como Don Isidro, subido en la tarima que servía de escenario a los músicos, iba llamando, por su nombre, a cada uno de los tres escolares que a lo largo del curso habían destacado en la escuela por su conducta, por su asistencia o por su aplicación; en definitiva, por su esfuerzo, y les imponía la correspondiente banda acreditativa. Una banda que estaba dotada con un premio consistente en un par de libros, una caja de colores “Alpino” y otra de rotuladores, de la marca “Carioca. Ni decir tiene que mi impaciencia por San Juan era la llegada de la fiesta pero también porque casi todos los años un servidor pillaba alguna de aquellas bandas. No os podéis imaginar, los más jóvenes, lo que significaba para un chiquillo de entonces tener una caja de rotuladores en su cartera.


Comenzado San Juan mi recuerdo más lejano de la fiesta, no sé si porque realmente es el primero o porque, a fuerza de ver la fotografía en la mesita de noche de mis padres, así lo he creído, es el caballo del retratista.


El caballo del retratista en los arcos de la plaza. Ahí estoy yo, en blanco y negro, con cuatro o cinco años, a lomos de un caballo de cartón y con un cigarro en la mano.


Una fotografía que con el paso de los años me ha hecho caer en la cuenta de un par de cosas. Una, que aquel retratista, con ese caballo de cartón, además de una atracción de feria, era el notario, que por vez primera, para la mayor parte de mi generación, dejaba constancia de nuestra imagen. Porque la fotografía en aquellos tiempos, como casi todo, era un bien escaso. De hecho, esta en el “caballo del retratista” y otra en la escuela, con el globo terráqueo sobre la mesa y el mapamundi a la espalda era, para la mayoría de nosotros, todo el patrimonio fotográfico con que llegábamos a la primera comunión.


Pero sobre todo, esa fotografía me ha hecho caer en la cuenta de la excepcionalidad que representaba San Juan en la vida cotidiana de este pueblo. Aquel San Juan que yo recuerdo era algo excepcional, algo que rompía la rutina del pueblo, pero que no lo paralizaba; porque seguro que muchos de vosotros recordaréis como al recogernos, ya de madrugada, nos cruzábamos en la calle con quienes, montados en sus mulos o en sus borricos, salían a realizar las tareas del campo, porque el campo de Lahiguera, que siempre era duro, llegando esas fechas se volvía además exigente. Porque así lo imponía el ciclo de la cosecha.



Recuerdo que en las inmediaciones de San Juan se empezaba a cosechar el trigo; y aunque ya había alguna máquina segadora, el trigo era segado mayormente a brazo, y hecho gavillas se ataba en haces que después, con ayuda del horcate, eran cargados en las narrias, y barcinados en mulas hasta la era. Empezaba el tiempo de la barcina que, en menor medida, también se hacía con galeras, aunque tiradas igualmente por mulos.



Ya en la era los haces se iban poniendo en círculo y se desataban, se les quitaban los ramales, o “las guitas de máquina” (si es que el trigo se había segado con este ingenio), se “extendía” la parva. Y allí en la era, el trabajo de los mayores se convertía en diversión y ocio para los chiquillos.


Recuerdo las peleas por pillar un sitio en la máquina de trillar que, tirada por una yunta, daba vueltas, casi infinitas, sobre la parva hasta convertirla en paja. Después, los equilibrios sobre el filo de la ganga, para no caer revueltos con la paja cuando se recogía la parva.


Y recuerdo sobre todo, que aquel trabajo de unos y diversión de otros, transcurría en plena siesta. Lo que ha hecho que más de una vez me pregunte, cuando ahora escucho que con 38º nos anuncian una alerta amarilla, que si por aquellos entonces no habría olas ni golpes de calor, porque, aunque te sermoneaban con aquello de “niño no te salgas al sol que te va a dar un jamacuco negro”, que yo recuerde nunca nos pasó nada a ninguno. Y eso que en aquellos entonces, toda la tecnología defensiva que teníamos frente a los rigores de la canícula eran un sombrero de paja y el porrón con agua de los grifos; que estaría fresca o no, dependiendo del porrón, porque las neveras en aquellos tiempos todavía escaseaban en Lahiguera.


Pero como os decía, la fiesta de San Juan que yo recuerdo era algo excepcional, algo que evocaba holganza relativa y diversión extraordinaria. Llegar San Juan era disfrutar de cosas que el resto del año no tenías. La víspera cabezudos, por la mañana diana a cargo de la banda municipal y, algunos, madrugón para ver la rueda de Santa Catalina. A medio día


cucañas y actividades acuáticas en el pilar. Por la tarde tiro al plato, algunos años toros y siempre solemne procesión, en la que el “Jefe”, vestido con su uniforme de gala, pero con su varilla de todos los días, organizaba y mantenía a raya a los paisanos al paso del santo patrón en procesión.


Puestos callejeros, discretísimas atracciones que nos parecían las mejores del mundo: las barcas y las “cunicas” de Manolo, las voladoras, el carrusel, los juguetes de “Cañones”, los coches locos, la caseta de los “tiricos” de Alejandro, (que a mí era la que más me gustaba) un par de turroneros, un vendedor de camarones salados con su canasta bajo el brazo, y la tómbola parroquial.


Por las noches, veladas de baile en la plaza, amenizadas por el grupo musical “los Ases”. Un baile donde recuerdo que las parejas eran sometidas al atento escrutinio de muchas mujeres mayores que, con sus catrecillos plegables sus sillas de aneas rodeaban, desde bien temprano, el recinto de baile para convertirse en cronistas de lo que veían y supongo que también, de lo que creían ver.


La última noche fin de fiestas, con fuegos artificiales y aquel impresionante toro negro de latón, que corría por la plaza echando fuego por los cuernos. En fin, cosas que solo se podían disfrutar en San Juan.


La excepcionalidad que representaba aquel San Juan se comprende mejor si nos paramos a pensar en cómo era el pueblo donde se celebraba, en Lahiguera de entonces. Un pueblo donde se practicaba una agricultura de secano, sin a penas mecanización, con escasa defensa frente a las inclemencias del tiempo. Barro, escarcha y el aire solano en la aceituna, a la que, por cierto se iba y se volvía andando y no “se paraba al cigarro”.


Salitre y pinchazos en el tiempo de los garbanzos, arrancados con la única protección de un calcetín viejo en la mano y de “madrugá,”, antes de que se echara encima la calor. Calor, polvo y mosquitos en la era, donde si el aire ábrego se echaba no se podía encerrar la parva y había que quedarse a dormir para guardar “el pez”.


En fin, una agricultura en la que se daba a los chiquillos participación obligada a edad muy temprana. Si mal no recuerdo el debut infantil en las tareas del campo era por lo general en tiempo de la aceituna, en la “limpia”, quitando terrones y hojarascas en el esportón.


Y todo esto en un pueblo, donde además casi todo escaseaba, pero no porque fuera Lahiguera sino porque en aquel entonces el mundo rural era así todavía.


Por Faltar, faltaba hasta el agua “corriente” en las casas. Recuerdo al Niño Pica con la cuba, tirada por una mula blanca, y su trompeta anunciadora, vendiendo el agua por las calles a peseta el cántaro. O al Chico de la Rita y a Isidoro, el de “acitunilla”, ocupados en el mismo menester pero con agua del Chorrillo, que había quien decía que era la mejor. Aunque, según otros, para los garbanzos como el agua de la Pozuela ninguna. Mi padre, sin embargo, no sé con qué criterio, porque jamás lo ví acercarse a una olla, apostaba, para el cocido, por el agua del Pozo nuevo”.


Pero, en fin, este era mi pueblo, en el que me tocó vivir y donde os puedo asegurar que no solo nunca me aburrí sino que, con lo que había y con lo que faltaba, allí viví una infancia y adolescencia inolvidables.


Llegado a este punto no quiero dejar de resaltar aquí mi pasión, en aquellos entonces, por la arqueología, inoculada a los chiquillos de Lahiguera por D. José Cruz, maestro de escuela que fue en este pueblo. Nunca olvidaré las siestas con aquellos grandes amigos de la adolescencia, Manolín, “La chivirita”, Ildefonso y Mateo Carlos, escarbando en cualquier agujero o madriguera que encontrásemos en la zona de la Mina, o del Pozo Nuevo, en la creencia siempre de que íbamos a descubrir alguna de esas galerías subterráneas por las que se decía que en tiempos, cuando se veían apurados, escapaban los moros de la Atalaya. O aquella vez, amigo Manolín, que nos dijiste que habías localizado, en el cañón del “Cañalizo”, la oliva de cuatro patas en la que estaba enterrado el tesoro del Chorrillo.


Recuerdo que allí nos llevaste una tarde- noche del mes de marzo, mientras el pueblo estaba en las novenas, y con la luz de una mobilette, accionada a pedales para no hacer ruido, estuvimos escarbando hasta más de la media noche. La prueba de que no tenías razón, de que no era esa la oliva es evidente; pues de esto hace más de cuarenta años y ninguno hemos podido dejar de trabajar todavía.


Sin embargo, personalmente, nunca estaré lo suficientemente agradecido a ese pueblo de entonces, tan exigente y poco generoso con sus gentes, pero didáctico y aleccionador como ninguno. Fue el duro presente de aquel pueblo de mi adolescencia el que me señaló la dirección por la que se iba al futuro. Y en esa dirección eché a andar. Fue por el camino del estudio. Pero ese viaje no os lo voy a contar porque no cabe aquí. Deciros sólo que salí de Lahiguera con una pequeña beca en septiembre de 1972, hacia el internado de la Sagrada Familia en Andujar. De ahí, animado por el Padre Martín, cura párroco que fue de este pueblo, pasé a los PP. Paules y luego a Madrid. Allí acabé el bachiller, y con el esfuerzo de mis padres y el mío, me quedé en Madríd a estudiar leyes.


Madrid se convirtió entonces en mi pueblo. Una ciudad que desbordó todas las expectativas y deseos de mi adolescencia. Allí estudié, allí me divertí, aprendí mi oficio, trabajé y en Madrid conocí a Mariló, mi mujer, con la que juntos empezamos a pelear la vida y a rodar por distintos lugares de la geografía.
  


Pero ¡paisanos y amigos¡, yo siempre he sido y me he sentido de aquí, de Lahiguera. Un sentimiento de pertenencia a mi pueblo que fue arreciando con el paso del tiempo y con la distancia, porque con la edad te vas dando cuenta de que allí donde te crías echas unas raíces que nunca te van a dejar escapar. Son raíces invisibles, pero que cuanto más lejos te vas más sientes que te agarran.


Y, paradojas del destino aquel camino del estudio por el que me fui de Lahiguera, fue el mismo por el que muchos años después volví a mi pueblo. A un pueblo totalmente cambiado. Lahiguera a la que yo volví era ya otra. Y era otra gracias al esfuerzo de todos aquellos que os quedasteis y trabajasteis aquí. A todos vosotros os tenemos que dar las gracias los que nos fuimos un día y al volver encontramos un pueblo mejor.


Un pueblo socialmente más cohesionado e igualado, donde expresiones como los de “allí arriba” y los de “de allí abajo”, o los “de las cuevas”, que en tiempos fueron expresiones clasistas y de división social, casi se habían difuminado.


Un pueblo con comodidades, con infraestructuras y con servicios, incluso por encima de los básicos; aunque, como siempre, a los más jóvenes se les quede chico, porque Lahiguera sigue siendo campo. Pero eso sí, un campo, diferente, con más agua, mecanizado, más cómodo, más amable. Un campo, donde ahora, si me permitís la metáfora, el arado es compatible con la pluma.


Contaros a este respecto, como anécdota, no exenta de orgullo y cierta vanidad, que no pocas notas de mi tesis doctoral las escribí en Velillos, en el tiempo de las varetas, y en el cerro de los “Arrecíos”, a donde muchos fines de semana subo para asomarme a la vega del “Salao”, que, los que me conocéis, de sobra sabéis lo que significa para mí ese río.


Pero bueno, voy a dejarlo aquí porque a estas alturas San Juan debe andar preguntándose que qué pasa con él, con su noche. Así que, como cierre de esta mi comparecencia, voy a esbozar unas breves notas sobre nuestro santo patrón y su fiesta. Y digo breves porque quien tenga inquietud por tan insigne figura va a encontrar más y mejor explicación de él en el Libro de los Libros. Eso si, teniendo cuidado de no confundirse porque en la Biblia hay dos Juanes. El de esta noche, San Juan el Bautista, nuestro patrón. Y el otro Juan, el Evangelista que aunque también sea santo de nuestra devoción, en Lahiguera lo reservamos para tiempos de más recogimiento. Es el San Juan de nuestra Semana Santa.


Hecha esta advertencia, deciros ya que la figura de San Juan Bautista ocupa un lugar importante en el Nuevo Testamento. Según San Lucas, nació a finales del siglo I antes de C. en la región de Judea, fue hijo de Zacarías, un sacerdote del templo, y de Isabel, una pariente de la virgen María. Pasó los primeros años de su vida en el desierto, donde llevó una vida austera y llena de privaciones, e inició su ministerio público en tiempos del emperador Tiberio. Se considera que fue jefe de la secta judía de los esenios, dentro de la cual había un grupo conocido como los bautistas; así llamados porque practicaban el bautismo ritual mediante la inmersión del cuerpo en el agua. De aquí el sobre nombre del Bautista que acompaña a nuestro santo patrón. Predicó de manera itinerante en la región de Judea y en los pueblos de la ribera del río Jordán, murió decapitado por orden de Herodes Antipas en el año 28 de nuestra era.


La tradición cristiana lo considera el precursor de Jesús, a quien anunció y bautizó. Pero a San Juan Bautista no solo lo venera el cristianismo sino que es también objeto de culto para otros credos como, por ejemplo, en el Islam, donde es venerado como el profeta que reveló la palabra de Dios.


Pero San Juan Bautista hoy es ante todo el patrón de las fiestas de multitud de lugares, no solo de España sino del mundo. Por eso hablar de San Juan es estas fechas es hablar de fiesta. De fiesta religiosa, pero también de fiesta pagana, porque San Juan es la dos cosas.


Aseguran los historiadores que en el solsticio de verano, que es la puerta astronómica de entrada a esta estación que acabamos de estrenar, el día 21 de junio, tenía lugar en la prehistoria, la celebración de las llamadas fiestas solares. Y señalan como origen de este culto al sol el hecho de que las sociedades primitivas, muy en contacto con la naturaleza, pronto se dieron cuenta de que el sol, a partir de un determinado momento, lucia menos rato cada día, que los días se hacían cada vez más cortos y la noche más larga. Asustados ante esta constatación empezaron a temer que algún día el sol pudiera dejar de salir y que la oscuridad de la noche se apoderara del día. Se les ocurrió entonces, y con esto nació el rito, encender grandes hogueras, en la creencia de que con ellas fortalecían al sol frente a la oscuridad de la noche. Fue en torno a este ritual de las hogueras donde nacieron la magia, las supersticiones, los conjuros y otros tantos rituales propios de la noche pagana de San Juan.


Pero la noche de San Juan es también de tradición cristiana y el fuego está presente en ella, aunque por un motivo diferente. La tradición cristiana adopta el culto pagano e incorpora el fuego a su ritual pero en ella, las hogueras no se encienden para dar culto al sol sino para rememorar el pasaje bíblico de la gran hoguera que, según la tradición, encendió Zacarías, el padre de San Juan Bautista, en alabanza y gratitud a Dios por el nacimiento de su hijo.


La Iglesia católica escogió el 24 de junio, una fecha muy próxima al solsticio de verano, para celebrar en ese día el nacimiento de San Juan Bautista. Y tal vez esta proximidad sea la causa de que en las celebraciones de San Juan aparezcan entremezclados elementos rituales de aquellas fiestas solares, de naturaleza pagana, con elementos propios de la liturgia cristiana. De que en San Juan haya hogueras y haya procesiones, de que haya curas y haya brujas.


En San Juan coinciden pues dos manifestaciones festivas que, pese a su vecindad en el almanaque, son diferentes; tanto en el motivo de culto como en la liturgia de su celebración. La festividad pagana rinde culto al sol y enciende hogueras. La festividad cristiana celebra el nacimiento de San Juan Bautista y lo hace con misas y procesiones. La fiesta pagana tiene como elemento purificador el fuego y la cristiana tiene como elemento purificador el agua. Sin embargo, frente a esas diferencias de símbolos y de liturgia, entre ambas festividades existe un elemento común que las acerca y confunde. Es el hecho de que ambas fiestas, cristiana y pagana, son celebradas por mujeres y por hombres, por seres humanos libres que, en uso de su libertad, eligen vivir la fiesta de San Juan de una manera o de otra, o de las dos, que también se puede. Por hombres y mujeres que comparten un deseo común. El deseo de vivir la fiesta, de comer, de beber de bailar, de vivir los ritos. En definitiva, de pasarlo bien.


Por eso, higuereñas e higuereños esta noche os animo a que, desde el agua o desde el fuego, desde donde cada uno lo sienta, a que viváis y disfrutéis las fiestas de nuestro santo patrón; a que la hagáis excepcional, porque San Juan ha sido, es y será siempre para este pueblo una fiesta excepcional. ¡Viva San Juan! ¡Viva Lahiguera! Vitoreado el Santo Patrón y el pueblo, a este pregonero solo le queda haceros saber que, de orden del Sr. Alcalde, quedan oficialmente inaugurada la Feria y Fiestas de Lahiguera del año 2016 en honor de su santo patrón San Juan Bautista.




En Lahiguera a 23 de Junio de 2016 
 



Manuel Agudo Gavilán.




martes, 28 de junio de 2016

FIESTAS DE SAN JUAN 2016: Fuegos artificiales.

LAHIGUERA: Fuegos artificiales en las Fiestas de San Juan 2016.

Un año más, se celebra la festividad de San Juan en Lahiguera.

Como es habitual, el último día tienen lugar los fuegos artificiales, toro de fuego y traca.

Paso a mostrar algunas de las fotografías realizadas de tal evento:



















Juan José Mercado Gavilán.
Lahiguera a 28 de junio del 2016.


jueves, 23 de junio de 2016

BONOSO LARA MERCADO, UN HIGUEREÑO ASESINADO EN PARACUELLOS DEL JARAMA, TERCER MARIDO DE DOÑA TERESA DE DUEÑAS TEJEDO CONOCIDA COMO LA RUSA EN LAHIGUERA.


BONOSO FUE FUSILADO PRESUNTAMENTE A CAUSA DE UNA DENUNCIA ANTE EL FRENTE POPULAR POR UN ABOGADO EN ANDÚJAR, LLAMADO D. BIBIANO DE PORRAS SAINZ-PARDO, POR DESACUERDO RESPECTO A LAS CONDICIONES DE VENTILACIÓN EN LAS QUE SE ALQUILÓ EL CINE TÍVOLI, PROPIEDAD DE LOS LARA-DUEÑAS.

El caso de la vida y asesinato en Paracuellos del Jarama de Bonoso Lara Mercado, produce con el paso de los años nuevas aportaciones sobre la realidad de las circunstancias, que condujeron a su triste muerte por fusilamiento en tan memorable lugar.

Ya en fecha 30 de enero de 2013 hice referencia al tema de Bonoso Lara Mercado, del que tanto había oído hablar en mi juventud, en un artículo publicado en este blog titulado: EL TERREMOTO DE 1.170 (El terremoto de 1.170 en Lahiguera):





Surgió en este artículo la referencia a la vida de Bonoso Mercado Lara como una cita colateral al acuerdo del derribo del Castillo de Andújar, conocido mejor como el Alcázar árabe, que tenía la ciudad iliturgitana con cuatro torres, foso y contrafoso, y que por acuerdo municipal de todas las fuerzas políticas fue derruido en fecha 5 de enero de 1932. El acuerdo contenía en siguiente texto que le daba legitimidad: “A instancia de Don José Corbella, en representación de Don Bonoso Lara, se acordó autorizarlo previo pago de los derechos correspondientes, y con arreglo a los planes que acompaña para construir un grupo de dos casas y un teatro en la plaza del Comandante Franco". Curioso que en 1932 ya hubiese en Andujar una plaza dedicada al Comandante Franco.

D. Bonoso Lara Mercado.
Bonoso era hijo de Isidro Lara Martínez y Cecilia Mercado Navarro, matrimonio que había tenido siete hijos: Frasquita (Francisca), Bonoso, Antonio, Florencio, María, Lola y Manuel Lara Mercado, de un total de diecinueve partos. Sus padres habían muerto relativamente jóvenes con una edad de entre cuarenta y cuarenta y cinco años, dejando al menor Manuel  con una edad de tres o cuatro años.  La familia recuerda que estando embarazada la mayor de las hijas Francisca Lara Mercado, casada con Julián Galán Garrido, también estaba embarazada su madre Cecilia Mercado Navarro, por lo que Manuel Lara Mercado y su sobrino Juan Galán Lara, nacieron con breve diferencia de meses. El padre de Bonoso, Isidro Lara Martínez murió unos años después por problemas respiratorios y algo después murió Cecilia su esposa, dejando siete hijos, algunos muy pequeños. La hija mayor Frasquita atendió a los hermanos hasta que cada cual fue encontrando el acomodo de sus vidas.



Este es un breve documental sobre los hechos acaecidos en Paracuellos del Jarama. En este documental se dan datos, nombres y apellidos de los responsables de la Seguridad y el Orden Público vigente durante la matanza, cargos que ocupaban y lo peor de todo, cifras de los asesinados en dicha matanza y los enterrados allí como represalias por ser militares, religiosos, monárquicos o simpatizantes de la derecha en general. Muy buen documental que enseñará un poco sobre cómo y por qué ocurrió una de las más trágicas secuencias de la Guerra Civil.

La muerte temprana de los padres provocó situaciones difíciles en los hijos, que comenzaron recibiendo ayuda de sus familiares próximos, hermana casada Francisca y abuela Paca y posteriormente su temprana inserción en el mundo laboral de su tiempo; trabajando los varones mayores en el campo y alguna hembra como ayudanta de cocinera y cocinera cuando la edad se lo permitió, en la casa de su familiar “Barbas”. La cuarta hija María Lara Mercado, de adolescente entró como ayudante de cocinera en la casa de su pariente Francisco Martínez Lara, persona a la que traté a lo largo de un largo periodo de mi vida en la madurez, y de la que escuche muchas de las historias de vida de su hermano Bonoso que ahora retomo.

La familia de los Lara Mercado estaba relacionada muy directamente  con Francisco Martínez Lara, que todo el pueblo lo conoció con el apodo de “Barbas”, fue durante muchos años la persona más acaudalada de la villa, y represento al Partido Conservador a través de decenios. Francisco Martínez Lara (Barbas) era familia de Isidro Lara Martínez, padre de los Lara Mercado, el apellido común de Martínez hace pensar que fuesen primos hermanos, hijos de hermano y hermana respectivamente, pero desconozco el parentesco real. Isidro Lara Martínez trabajó como guarda de las tierras y posesiones de “Barbas” y su cuarto hijo Florencio Lara Mercado fue igualmente persona de su confianza encargada de la labranza, producción y administración de las fincas del acaudalado pariente Francisco Martínez Lara, por entonces el mayor terrateniente del pueblo, que tenía buena fama de ser demasiado mezquino en lo económico en su forma de vida a pesar del gran capital que acumulaba.

Esta confianza familiar  de Francisco Martínez Lara y Paz, su esposa, se prolongo años después con su heredera Teresa Martínez, conocida como “la niña de Barbas” y el hijo varón de Florencio, Isidro Lara, ya en nuestros días.



Bonoso Lara Mercado el segundo de los hijos, fue seminarista en el Seminario de Jaén. La gente de Lahiguera siempre hablo de Bonoso, como de un joven que en el seminario de Jaén había obtenido buenas calificaciones académicas, durante todo el periodo de su formación. Su esfuerzo y modelo de vida personal lo hacían candidato de éxito a la vida sacerdotal en el futuro. Refieren los que lo conocieron que era un joven inteligente y con fuerte vocación sacerdotal, de modo que habiendo recibido las órdenes menores sacerdotales (tonsura, exorcista, ostiario, lector y acólito) estaba en espera de recibir el subdiaconado y posteriormente ser ordenado sacerdote en tiempo relativamente breve.



La vida de Bonoso trascurría entre la superación de cursos en el Seminario y los periodos de descanso en Lahiguera año a año, ayudándose cuanto podía en obtener para la familia algunos ingresos por la impartición de sus saberes.



El tercero de sus hermanos era Antonio Lara Mercado, con el que parece que Bonoso mantenía una buena relación de protección y hermandad. Este hermano poco menor que él, de tan poca diferencia de edad y gran parecido físico, para muchos era considerado su hermano gemelo por su gran parecido. Antonio era apodado “Perucho”, personaje desinhibido, arriesgado, quizá bohemio e insensato; no tengo más referencias que las que me dieron y no conocí al personaje pero los hechos que describo a continuación dan muestra de ello.

Batalla entre Carnal y Cuaresma. Cuadro de Jan Miensen Molenaer, 1633.
Dentro de las fiestas y costumbres de los pueblos y ciudades por estos años tenía lugar una ceremonia centenaria como apéndice del Carnaval, era el Entierro de la Sardina, que movilizaba la vida de las gentes antes de entrar en la celebración de la Cuaresma cristiana, demasiado rígida. La mayoría de la población de la villa se congregaba en las calles para observar y vivir de cerca esa tradición pagana de enterrar un pescado muerto. Una ceremonia que esencialmente consistía en simular una procesión funeraria de una sardina real o ficticia, que desfilaba solemnemente por las calles del pueblo en un ataúd hecho de cartón. 
Combate entre Carnal y Cuaresma de Pieter Brueguel el Viejo año 1559.
Los hombres y las mujeres más atrevidos, acompañantes del cortejo fúnebre, se vestían con trajes de mascaras y fingían ser viudas inconsolables, en muchos casos con la cabeza cubierta, lo que motivaba o daba paso a algunos comportamientos no considerados de orden en la sociedad de su tiempo. La sardina era el símbolo con el que se cerraba Carnaval, era un periodo de libertinaje de parte de la masa popular. El entierro de la Sardina representaba el fin del carnaval y el comienzo de un periodo de ayuno religioso que preparaba a los fieles para la Cuaresma; por ello la gente mostraba sus sentimientos de tristeza por el final de la temporada festiva y el comienzo de una disciplinada observancia religiosa.
Entierro de la Sardina de Francisco de Goya y Lucientes año 1810.
La procesión la encabezaba alguien que simulaba ser un fiscal público, y cuyo papel consistía en abrir las calles para permitir el paso de la procesión carnavalesca. Le seguía un cura falso, el monaguillo y la gente que se encargaba de dirigir la carroza funeraria. La carroza de madera se adornaba con palmas, flores y otras ofrendas con la sardina en su interior, como si fuera su coche fúnebre. Las falsas viudas lo seguían confesando sus pecados al falso cura y lamentando la muerte de la sardina con llantos y gritos falsos. Alguien vestido de diablo intentaba impedir el paso de la sardina para llevársela, pero un supuesto grupo de policías asustaba al diablo y mantenía el orden entre la procesión. Cuando el carro de la sardina llegaba a su destino, se intensificaba la euforia colectiva.
Carnaval en la Lonja de Sevilla de Joaquín Domínguez Bécquer, 1841.
Creo recordar que había dos diferentes historias que hablaban del origen de esta tradición del entierro de la sardina, aunque nadie parece saber cuál es la verdadera. La primera data del siglo XVII, cuando Carlos III, Rey de España, que quería celebrar el final de la fiesta con los plebeyos, ordeno que se hiciera una merienda campestre con sardinas y vino. Era un día caluroso, muy típico en esas fechas, y las sardinas comenzaron a oler muy mal debido al calor. La gente no soportaba el olor y se dieron cuenta de que la solución era enterrarlas. El rey lo consintió. La gente se puso a llorar porque no iban a tener comida gratis antes de que empezase el periodo de abstinencia de la rígida Cuaresma. La otra historia se refería a que en centenares de años pasados, cuando la Cuaresma se observaba por todos muy estrictamente, había una raza de cerdo llamado “sardina” y al parecer un ejemplar era enterrado el primer día del periodo santo, en representación  y recuerdo de la carne que estaba prohibido comer durante toda la Cuaresma. Esta raza de cerdo se hizo muy popular en los pueblos y de ahí su nombre del entierro de la sardina.
Escena de Carnaval de Giovanni Domenico Tiepolo año 1754.
Antonio Lara Mercado con ocasión de celebrarse en el pueblo la Fiesta de Carnaval, desconocemos la fecha, tomo una sotana de su hermano Bonoso como disfraz de Carnaval en la representación del “entierro de la sardina” y salio por las calles del pueblo como miembro de la comparsa vestido de cura. Este hecho provocó que el párroco de Higuera hiciese una denuncia al Obispado de Jaén argumentando la presencia de Bonoso Lara Mercado el seminarista en la citada comparsa, hecho que fue considerado como acto totalmente inadmisible para una persona aspirante a la consagración sacerdotal, por lo que fue expulsado terminantemente del seminario. El suceso de que “Perucho” se disfrazara de sacerdote en la comparsa le supuso a Bonoso la expulsión del seminario, truncando así su clara vocación al sacerdocio, cuando estaba tan próximo a su ordenación.
Entierro de la sardina de José Gutiérrez Solana, 1912.
Durante muchos años se utilizó en Higuera la expresión “Eres más malo que Perucho”… se refiere también que fue soldado a sueldo o mercenario, porque cuando algún joven adinerado del pueblo podía eludir el servicio militar, se presentaba Perucho en lugar del joven soldado adinerado, que con el pago a Perucho lo representaba para realizar su servicio en el ejercito. Con los años estuvo igualmente en la Guerra de África y murió en la Batalla del Gurugú por las referencias habidas desde siempre y la posible coincidencia de fechas.
Antonio Lara Mercado, hermano de Bonoso Lara Mercado, con un compañero del ejército.

Ante la nueva situación totalmente injusta para él, y no pocos sinsabores en su vida por este hecho, tuvo que reconsiderar su futuro y con la formación adquirida en el seminario, pronto consiguió el titulo de maestro y de abogado.
Para ayudar a su familiar Bonoso Lara Mercado ante la nueva situación personal, Francisco Martínez Lara “Barbas” que conocía a Dª Teresa de Dueñas  Tejedo “La Rusa” le presento a Bonoso, que pronto fue nombrado preceptor de Eduardo, el hijo de Teresa, gracias a la buena formación que los estudios del seminario le habían proporcionado y convertido en poco tiempo en maestro y letrado. Bonoso Lara Mercado facilitó la mejora y administración del capital a Teresa con el ejercicio de su profesión de letrado y años después terminó casándose con ella. El matrimonio no tuvo descendencia dada la edad de la consorte.

Esta señora estuvo casada anteriormente con un militar, el capitán de Artillería D. Francisco Díaz Salas, y un ruso ucraniano llamado Eduardo Dolkowsky Skzobousky, del cual tomó el mote con el tiempo. Fruto de este segundo matrimonio de Teresa de Dueñas Tejedo nació en La Laguna Tenerife, en 1899,  un hijo  llamado Eduardo Dolkowsky Dueñas (Eduardito lo llamaba su madre).
Eduardo Dolkowsky Skzobousky médico ucraniano-ruso, segundo marido de Teresa de Dueñas Tejedo.
Eduardo Dolkowsky Dueñas, había nacido en 1899 en La Laguna, Isla de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias. Fue detenido en Andujar y muerto en una de las sacas y fusilamientos que realizaron desde Andujar en dirección a Villanueva de la Reina. En el texto:”La Guerra Civil en Jaén” aparece en la relación de fusilados el 27 de Agosto de 1936 a la edad de 37 años, fusilado  junto a Francisco Funes Pineda (propietario de Porcuna) y José Garzón Garzón (natural de Andujar, abogado y juez municipal.) en un lugar de la Carretera que comunica Andujar con Villanueva de la Reina. (1). 

Para que comprendamos en toda su dimensión el origen del capital que tenía Dª Teresa de Dueñas Tejedo, es necesario introducir el origen de la fortuna allá por los siglos XVIII y XIX.

En el año de 1525 los vecinos de Arjona Cristóbal de Piédrola y su mujer Isabel Palomino, fundaron un mayorazgo de bienes urbanos y rústicos, que le fue otorgado por el Emperador Carlos I, en nombre de su madre Dª Juana con fecha de 24 de marzo del referido año.

El mayorazgo era una institución destinada a perpetuar en una familia (la del primogénito de los descendientes de la misma) la propiedad de ciertos bienes. Por la misma el primogénito-heredero estaba obligado a transmitirlos intactos a su sucesor, y así sucesivamente. De esta forma la familia aseguraba un estatus social indefinidamente. Los mayorazgos podían aumentar sus bienes, o cambiar la composición del conjunto de los mismos, siempre que no hubiese disminución del valor del conjunto de bienes que lo formaban. Esto es lo que hizo el hijo y sucesor de Cristóbal Piédrola, Juan Alonso de Piédrola y Peñuela, casado con Francisca Serrano, miembro de otra de las familias de más abolengo de Arjona. 



Estos añadieron al mayorazgo, las dehesas de Sierra Morena de Alcoba, el Barranco, Valdomingo, el Peñón y Mingo Ramos. Estas dehesas “están en la linde del cerro de Sierra Morena. En una de esas dehesas “está la casa de la Virgen Santa María de la Cabeza”. Para efectuar esa compra vendieron casas y fincas en Arjona.



La tercera generación la formó Alonso Serrano de Piédrola fundador de la Capilla Mayor del Convento de la Trinidad de Andujar, y alcalde del castillo y fortaleza de esta misma ciudad. Siguen la cuarta, quinta y sexta generación. En la última se rompe la línea masculina de sucesión, pasando el mayorazgo a Francisca de Piédrola y Tavira, al morir su hermano sin sucesión. A doña Francisca le sucede su hijo Diego Alonso.

Una hija de este, doña Francisca Piédrola Piedrola, casada con García Tavira y Tejada, fue la madre del I Marqués del Cerro de la Cabeza, nacido en 1659 y muerto el año 1723.

El 16 de enero del 1698 el rey Carlos II concedió el título de Marqués del Cerro de la Cabeza a don Diego Alonso de Tavira Osorio y Piédrola, descendiente lejano de aquel matrimonio que al constituir su mayorazgo en 1525 posibilitó el posterior otorgamiento real de este marquesado.

El problema que tenía este mayorazgo surgía cada año durante la romería de la Virgen de la Cabeza, causado porque los romeros ocupaban parte de las tierras de los marqueses del Cerro de la Cabeza, lo que generó numerosos pleitos entre los marqueses de una parte , y el Ayuntamiento de Andujar y la cofradía de la Virgen por otra. Estos litigios se prolongaron en el tiempo hasta que finalmente en el año 1945 se acabaron las disensiones entre ambas partes al firmarse un acuerdo entre los propietarios, que vendieron los terrenos que generaban el litigio a Regiones Desvastadas que actuaba en representación el Estado, reconstruyendo el Santuario que había quedado casi destruido durante la Guerra Civil (2).

En 1777 aparece el nombre de Don Félix de Tavira, Marqués del Cerro de la Cabeza, entre los firmantes de una solicitud a la Chancillería de Granada solicitando el restablecimiento de la cofradía de la Virgen de la Cabeza  de Sierra Morena, que había sido suprimida en fecha 16 de marzo de 1773. Siendo el motivo de la prohibición  “los escándalos que se causaban en una feria de mulas que celebraba, cuyos contratos para las ventas embebían algunas ofensas a Dios.” (3). 

Es fácil suponer que D. Félix de Tavira sería en segundo Marqués del Cerro de la Virgen de la Cabeza, dada la continuidad de fechas entre 1698, año de la creación del marquesado a don Diego Alonso de Tavira Osorio y Piédrola y  el tercer marqués del Cerro D. José Francisco Tavira y Velluti, como a continuación veremos.

Castillo del Marqués de Cerro de la Cabeza.

A principios del siglo XIX, entre los nobles de Andújar más enriquecidos nos encontramos con el marqués del Cerro de la Cabeza. El título lo ostentaba D. José Francisco Tavira y Velluti, nacido en Andujar en 1777 y fallecido en Madrid en 1836, fue el tercer marqués del Cerro, que ocupó el cargo de Alcalde primero en el Ayuntamiento constitucional de Andújar el 15 de octubre de 1812 y dos años después, el día seis de agosto de 1814, ocupaba puesto de Regidor Preheminente en el Ayuntamiento Absolutista de 1814 y estuvo en el cargo a lo largo de todo el denominado Sexenio Absolutista hasta el 25 de marzo de 1820 (4).

Hacia 1860 el marqués del Cerro estaba comprendido entre los 54 mayores contribuyentes de Andújar tal como apunta el historiador amigo Luís Pedro Pérez García, con bienes raíces repartidos en los términos de Andújar, Mengíbar, La Higuera y Marmolejo. En concreto en Marmolejo poseía 651 fanegas de tierras calmas; 65 de regadío en la finca de Villalba dedicadas a huerta y frutales (con gran cantidad de granados),  regados con las aguas del Guadalquivir, en donde había construido una pequeña represa y disponía de un molino harinero; 461 fanegas de monte y una cifra cercana a 10.000 olivos esparcidos por diversos parajes del término municipal en fincas como Villalba, Torrecillas, Dehesa del Rincón, Molino Quemado y Casillas del Marqués. La mayoría de estos bienes provenían de la herencia de su abuelo materno José Francisco Tavira y Velluti, tercer marqués del Cerro, y alcalde constitucional de Andújar, en 1812 (5).

El título de marqués lo heredó su nieto José Carlos Velluti Tavira, siendo éste el cuarto marqués. Era D. José Carlos Velluti y Tavira  un personaje de la alta aristocracia andujareña nacido en esa ciudad en 1831, que también poseía los títulos de marqués de Montalvo, de Falces, y de Torreblanca, heredados de su abuela materna,  María Antonia Montalbo Dávila. Ocupó el cargo de senador vitalicio por la provincia de Valladolid entre 1864 y 1884 y fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, siendo, además, caballero maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Granada y gentilhombre de cámara del rey.


D. José Carlos Velluti y Tavira, a pesar de sus dos matrimonios, el primero con la granadina Eloísa Entrala Perales (1832-1890), y el segundo con María del Pilar Dueñas y Tejedo (1895), no dejó descendencia por lo que ambos títulos pasaron, al sobrino del marqués,  José María Velluti Zbinowsky. Hacia 1898 ostentaba el título de marqués su sobrino José María Velluti y Zbinowsky, quinto marqués del Cerro de la Cabeza.
D. José Carlos Velluti y Tavira, casado con Dª María del Pilar Dueñas y Tejedo (1895) en su segundo matrimonio.
Dª María del Pilar de Dueñas Tejedo, condesa de Tavira . esposa del Marqués del Cerro de la Virgen de la Cabeza, y hermana de Teresa de Dueñas Tejedo esposa de Bonoso Lara Mercado en su tercer matrimonio.
El matrimonio del marqués con su segunda esposa María del Pilar de Dueñas Tejedo, celebrado en 1895, duró solo unos meses pues al año siguiente, el marqués del Cerro fallecía en su casa de Madrid, dejando una copiosa herencia. Desde entonces Dª María del Pilar Dueñas se convirtió en marquesa viuda de Falces, heredando un enorme patrimonio, no sólo en bienes inmuebles sino de títulos financieros,  que utilizaría para la práctica de las obras de caridad, lo que le mereció el título pontificio de condesa de Tavira y la Gran Cruz de la Beneficencia otorgada por el Rey Alfonso XIII en 1924. En 1911 la marquesa viuda de Falces se encontraba también entre las principales accionistas del Banco de España, disponiendo de un número considerable de múltiples activos financieros, provenientes de la herencia del marqués fallecido. El título de condesa de Tavira se lo concede Pío X,  a María del Pilar Dueñas Tejedo, el 20 de febrero de 1906. Sabemos que María del Pilar Dueñas poseía 511 acciones del Banco de España en 1911 y 476 acciones en 1921 (6). (6) “Los accionistas del Banco de España” en Revista de Historia de España, dirigida por Gabriel Tortella Casares. Otoño de 1988.


Dª María del Pilar Dueñas Tejedo falleció en abril de 1926, y declaró como heredera de parte de sus bienes a su hermana Teresa Dueñas y Tejedo, (que después sería esposa de D. Bonoso Lara Mercado en su tercer matrimonio); entre ellos las Casillas, la hacienda de Villalba y la dehesa del Rincón del Jándula, incluyendo en el lote  varias posesiones en el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Esta herencia es el origen del gran capital del que disfruto a partir de entonces Teresa Dueñas y Tejedo, conocida como “La Rusa”.
 
Dª  Teresa Dueñas y Tejedo fue conocida popularmente en Lahiguera  como “la Rusa”, por haber estado casada, en segundas nupcias, con el afamado médico de origen ucraniano-ruso nacido en Odessa, D. Eduardo Dolkowsky Skzobousky, que había llegado a Tenerife en el año 1887, procedente de Odessa.  Dª Teresa una mujer de cierta vida azarosa y nada convencional para su época, conoció a Eduardo Dolkowsky Skzobousky de 46 años en la isla de Tenerife tras enviudar de su primer marido D. Francisco Díaz Salas, capitán de artillería, posiblemente destinado allí.

En el periódico tinerfeño UNIÓN CONSERVADORA aparece en las notas de sociedad el siguiente texto: Ha contraído matrimonio en los últimos días, en la ciudad de la Laguna, el reputado Doctor D. Eduardo Dolkowsky con la señora Doña Teresa de Dueñas, viuda del capitán de Artillería D. Francisco Díaz Salas. Deseamos felicidades á los nuevos contrayentes.

Este documento está digitalizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Biblioteca Universitaria.

Puede leerse en el siguiente enlace:




El matrimonio de Dª  Teresa de Dueñas y Tejedo con Eduardo Dolkowsky Skzobousky fue celebrado en La Laguna, Tenerife, siendo padrino el prestigioso doctor canario D. Juan Bethencourt Alfonso, en abril de 1899.

D. Juan Bethencourt Alfonso médico y compañero de
D. Eduardo Dolkowsky Skzobousky.

D. Juan Bethencourt Alfonso médico, historiador, profesor, periodista y antropólogo canario nació en San Miguel de Abona, el 31 de enero de 1847, estudió medicina en Madrid y desde el año 1879 comenzó a aplicar y desarrollar las nuevas ideas sobre la higiene y las nuevas técnicas médico-sanitarias que llegaban de Europa. Fue profesor en el  Establecimiento de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife de las asignaturas “Historia Natural” y “Fisiología e Higiene” y  redactor, bajo el pseudónimo de Jubeal, en Los Sucesos, La Democracia, el Eco de Canarias, El País, la Revista de Canarias y el Diario de Tenerife. También fundó los periódicos La Reforma y El Liberal de Tenerife. Estudioso de la Arqueología y Antropología, su obra capital es la Historia del pueblo guanche, una magna obra en tres tomos, que refleja su intensa actividad investigadora y recoge datos de fuentes arqueológicas, documentales y orales, constituyéndose como uno de los libros más destacados de la historia aborigen.
 
En ese mismo año de 1899 en que se casaron sus padres, nació  en  La Laguna, el único hijo de  Dª  Teresa de Dueñas y Tejedo y D. Eduardo Dolkowsky Skzobousky, llamado Eduardo Dolkowsky Dueñas.

En su infancia y juventud el joven Eduardo Dolkowsky Dueñas había padecido una salud quebradiza, motivo por el cual los padres buscaron siempre unos entornos naturales y los más saludables para él. Realizó estudios en Madrid donde la madre disponía de familia y domicilio propio, contrayendo después matrimonio con la joven andujareña Rodríguez Montané con la que no tuvo descendencia. Es el testimonio de Rafaela María Medina Borrego, nieta de Rafaela Ferro Burgos institutriz de Eduardo, primera tutora y profesora de Eduardo.
Alejandro II de Rusia. Cuadro de Konstantin Makowsky año 1881.
Desconocemos la causa por la que Eduardo Dolkowsky Skzobousky, hombre de costumbres bohemias, intelectual de ideas liberales muy avanzadas  y de convicciones republicanas decidió dejar su tierra de Ucrania, pero sin duda debió estar relacionado con la situación social y política que se vivía en Rusia por aquellos años de 1887.  La vida de un joven de 34 años con esas ideas en la Rusia de los zares, debía estar muy seriamente comprometida tras el intento del magnicidio del Zar Alejandro III ese mismo año y la ideología liberal y republicana que mostraba. Para mí que tuvo que “poner pies en pared” como dice el refrán. Diría "¡Basta ya! ¡Hasta aquí hemos llegado" (o como dicen en el pueblo: "¡Se acabó lo que se daba!") y “puso pies en polvorosa” ante la situación política y de peligro inminente que se aproximaba, y salió de Odessa desapareciendo como por arte de magia.
Zar Alejandro II de Rusia.
A finales del siglo XIX en Rusia más del 80% de la población era campesina, pero la mayor parte de la tierra cultivable estaba en manos de la nobleza. Era una situación extremada para los campesinos con un nivel de vida miserable sumidos en la ignorancia y subalimentación. 
Escenas de la vida cotidiana de Rusia en 1851 de Turgenev.
El campesinado, frustrado en sus aspiraciones de poseer la tierra que trabajaba, constituía una clase social con graves problemas propicios a estallar en cualquier momento. La  implantación de la industria moderna había sido tardía y también se había realizado con la participación masiva de los capitalistas extranjeros. Con estas características en la industrialización del país se desarrollo una burguesía débil, que en caso de haber sido fuerte, hubiese apoyado los movimientos liberales, posibles motores del cambio social. En la última década de este siglo XIX se crearon grandes concentraciones fabriles, que resultaban como pequeños islotes en medio de una Rusia predominantemente agrícola.
Coronación del Zar Alejandro II y de la Zarina María Aleksándrovina, el 26 de agosto de 1856 en la Catedral de la Dormición de la Virgen de Moscú. Óleo de Mihály Zíchy.

El proletariado era victima de una explotación inhumana con salarios de miseria, hacinamiento en casas cuarteles e incluso en los mismos lugares de trabajo y jornadas laborales de 14, 15 e incluso 18 horas, a pesar de que se había fijado la jornada laboral en 11:30 horas en 1897 y posteriormente en 10 horas en 1906. Así el proletariado desencadenó una serie de movimientos huelguísticos, con lo que surgió un clima social prerrevolucionario.

Zar Alejandro II de Rusia.

Tierra y Libertad o Zemlyá i Volya fue una sociedad secreta nacida en Rusia en 1861, y que existió hasta 1864. Uno de sus objetivos era la preparación de una revolución campesina. Uno de los más importantes objetivos de la organización fue la convocatoria de un congreso del pueblo sin distinción de clases. La organización surgió al principio como la agrupación poco cohesionada de grupos afines al ideal populista a comienzos de la década de 1860. Pronto fue diezmada por los arrestos de la policía zarista pero sobrevivió con el surgimiento de grupos de exiliados y nuevos dirigentes.
Zar Alejandro II de Rusia, dinastía Romanov.

Desaparecida la organización, nuevamente resurgió en 1876 como una organización populista mejor organizada. El grupo central contaba con unos veinticinco miembros, pero la organización tenía además otros grupos en ciudades de provincias. Desde estos centros, estudiantes, maestros, médicos, funcionarios de los zemstvos y otros intelectuales partían a agitar a los campesinos de los alrededores.
Alejandro II de Rusia llamado "el zar bueno".

En octubre de 1878, comenzó a imprimirse una publicación con el nombre de la organización, impresa en el extranjero e introducida en Rusia ilegalmente. Para entonces comenzaban a notarse tensiones en el seno de la agrupación que llevaron a su disolución al año siguiente: la falta de resultados de la agitación en el campo, las acciones represivas del poder y el creciente número de partidarios del terrorismo como instrumento de enfrentamiento con el Gobierno, hicieron que se formase una división entre estos y los contrarios a que la organización se concentrase principalmente en las acciones terroristas.

La organización existió hasta 1879, para luego disolverse. El ala terrorista formó una nueva organización, Naródnaya Volya, mientras que la rama populista se organizó en la Repartición Negra.

Alejandro II de Rusia considerado el mejor de los zares rusos, que comenzó la apertura hacia la Duma o Parlamentarismo en Rusia.

Rusia seguía gobernada por el gobierno autocrático de los zares, mientras el problema del campesinado, el problema social general, las exigencias de la burguesía naciente y las reivindicaciones de las minorías nacionales, planteaban en conjunto un gran problema político de la máxima urgencia. Ninguno de los principios democráticos básicos, que habían sido progresivamente aceptados en los demás estados europeos, era reconocido en Rusia.

Familia de campesinos rusos.
Campesinos rusos de Turgenev.
                                              

El zar con un poder absoluto, investido con un poder divino y situado en la cúspide de la jerarquizada sociedad rusa, disfrutaba del poder total. Una burocracia poderosa y un aparato policial eficaz se encargaban de llevar a la práctica las órdenes del zar en todos los niveles sociales, podríamos decir que excepto la nobleza conservadora, beneficiaria de este régimen, la sociedad rusa en general deseaba que se realizaran modificaciones esenciales para dar protagonismo al pueblo. Surgen movimientos liberales apoyados por los representantes de los estados extranjeros, que andaban inquietos por la suerte de los capitales invertidos en Rusia, pero esos movimientos lograban escasos resultados. Con todas estas tensiones sociales se desencadenó una serie de magnicidios de los zares con un proletariado que desencadenó un poderoso movimiento reivindicativo, a pesar de la dureza de la represión, y unas decenas de años después se produjo la Revolución Rusa.

Alejandro II Zar de Rusia desde 1855 a 1881.

Mapa de Ucrania, al sur está el Puerto de Odessa.

Puerto de Odessa en Ucrania, Rusia, posible salida de Eduardo Dolkowsky Skzobousky hacia Tenerife.

Puerto de Odessa.
En Ucrania, la tierra de Eduardo Dolkowsky Skzobousky, existía una mayoría campesina acostumbrada a defenderse por su cuenta, a ser agredida por diferentes ejércitos en corto espacio de tiempo y a trabajar en conjunto con otros campesinos, hasta desarrollar pequeños grupos armados, especializados en defender los poblados de los intrusos. Para estos campesinos el Estado era una instancia ineludible, que periódicamente aparecía en los campos en forma de ejército para quedarse con una parte de la cosecha. Esta fue una constante durante la dominación zarista, que también continuó durante el régimen bolchevique. Había un caldo de cultivo en Rusia a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX que impulsaba una reacción violenta contra, valga la redundancia, el reaccionarismo zarista. 
Magnicidio de Alejandro II de Rusia.
Con Alejandro II de Rusia el poder autocrático se encontraba ahora en manos de un hombre profundamente influenciado por el espíritu de la época, y que tenía suficiente prudencia y sentido práctico para impedir ser arrastrado por el entusiasmo. A diferencia de sus predecesores, Alejandro no sentía la necesidad de imponer sus ideas por la fuerza, y no se servía de ayudantes para dirigir los proyectos. Estos rasgos de su carácter, junto con las peculiares circunstancias en que actuó, explican que desempeñara las reformas con ayuda de las clases educadas. Alejandro II actuó durante varios años como un soberano constitucional, aunque vigilaba cuidadosamente su poder autocrático, y se resistía obstinadamente a todo aquello que impulsara reformas a las que él no se sintiese inclinado a llevar a cabo. Poco después de la paz, se hicieron importantes cambios en la legislación, relativa a la industria y al comercio, que así ofrecían un gran número de sociedades de responsabilidad limitada. Se idearon planes para la construcción de una gran red de ferrocarriles, en parte con el propósito de desarrollar los recursos naturales del país, y en parte con el fin de aumentar su poder de defensa y ataque.


Parte 1ª: La Rusia zarista antes de 1917

 



Sin embargo, el crecimiento del movimiento revolucionario de “izquierda” produjo el fin de los cambios que quería imponer Alejandro II cuando fue asesinado por una bomba en 1881. En este año de 1881 Eduardo Dolkowsky Skzobousky, el médico ucraniano tenía 28 años.  Es interesante observar que, después de que Alejandro II se convirtiera en zar en 1855, manteniendo un gobierno liberal, fuese objetivo de numerosos intentos de asesinato (1866, 1873, 1880). Eduardo Dolkowsky Skzobousky nacido en 1853 fue creciendo y formándose en la Universidad en este ambiente de gran temperatura política y revolucionaria.

Recreación del Regicidio de Alejandro II en San Petersburgo.

En 1866 hubo un atentado contra la vida del zar en San Petersburgo, perpetrado por Dmitri Karakózov. El atentado se produjo en el jardín de verano, siendo salvado el zar por un hombre que apartó a tiempo el arma del terrorista, impidiendo así que el monarca recibiera herida alguna. Para conmemorar el haber salvado la vida, se construyeron un gran número de iglesias y capillas en muchas ciudades de Rusia. En la mañana del 20 de abril de 1879, Alejandro II iba caminando hacia la Plaza de la Guardia Personal, cuando fue atacado por un estudiante llamado Aleksandr Soloviov. Tras ver un revólver en sus manos, el zar huyó. Soloviov disparó cinco veces, pero falló y fue condenado a muerte y ahorcado el 28 de mayo. El estudiante actuó por su cuenta, pero otros revolucionarios estaban deseosos de asesinar a Alejandro. En diciembre de 1879, la Naródnaya Volia (en ruso Voluntad del pueblo), un grupo revolucionario radical que planeaba una revolución social, organizó una explosión en el ferrocarril de Livadia a Moscú, pero no alcanzaron al vagón del Zar. En la noche del 5 de febrero de 1880, el mismo conjunto revolucionario llevó a cabo un atentado en un salón del Palacio de Invierno, pero el zar volvió a salir ileso, aunque otras 67 personas resultaron muertas o heridas. El comedor también fue muy dañado.

Atentado contra el zar Alejandro II en el año 1867 según un grabado de la época.

Unos años antes y tras un intento de asesinato de Alejandro II de Rusia, en un salón del mismo Palacio de Invierno, perpetrado por Naródnaya Volia (en ruso Voluntad del pueblo) en febrero de 1880, Mijaíl Lorís-Mélikov fue designado presidente de la Suprema Comisión Ejecutiva recibiendo poderes extraordinarios para combatir a los revolucionarios. Las propuestas de Lorís-Mélikov pedían alguna forma de establecer un modelo parlamentario, y el emperador Alejandro II parecía estar de acuerdo en realizar determinadas reformas; pero estos planes nunca fueron realizados ya que el 13 de marzo de 1881 Alejandro II fue asesinado (1 de marzo según el calendario ruso antiguo, en el siglo XIX, el calendario ruso estaba atrasado del occidental por unos 12 días, y 13 días a principios del siglo XX. 

EFEMÉRIDES. En 1881 es asesinado el zar Alejandro II de Rusia.

 https://www.youtube.com/watch?v=7_fTgZCctbw

 

No sería hasta 1918, después de la Revolución cuando se ajustó el calendario ruso al occidental.), cuando se conducía por una de las calles centrales de San Petersburgo, cerca del Palacio de Invierno, fue herido de muerte por granadas de mano y murió unas horas más tarde. El regicidio causó un gran revés al movimiento de reforma política emprendida y al incipiente liberalismo ruso. Uno de los últimos proyectos de Alejandro II estaba dirigido precisamente a la creación de un parlamento electivo, o Duma.

Atentado a Alejandro II de Rusia.

Como había hecho cada domingo, durante una veintena de años, el zar se dirigió al Cuartel de la Manege en San Petersburgo para revisar los regimientos de la Guardia de Infantería de Reserva. Viajaba en un transporte cerrado acompañado de seis cosacos y con un séptimo a la izquierda del cochero. El transporte del Zar era seguido por dos trineos que llevaban, entre otros, al jefe de la policía y al jefe de la guardia del monarca. La ruta, como siempre, fue a través del Canal de Catalina y por el Puente Pévchesky, hacia la Catedral de San Isaac.

Asesinato del Zar Alejandro II de Rusia.

La calle estaba flanqueada por estrechas aceras a ambos lados. Un hombre joven de pequeña estatura que llevaba un pesado abrigo negro iba por la calle en dirección del transporte imperial. Llevaba un pequeño paquete blanco envuelto en un pañuelo. El joven era el revolucionario Nikolái Rysakov, quien arrojó una bomba al paso del carruaje:
“Tras un momento de vacilación tiré la bomba. La tiré hacia los cascos de los caballos para que llegara a los bajos del carruaje… La explosión me golpeó contra la valla”.

El joven terrorista revolucionario Nikolái Rysakov, arrojó la bomba al paso del carruaje: La explosión mató a uno de los cosacos e hirió gravemente al conductor y a la gente que estaba en la acera, varios de gravedad, mientras que el carruaje, regalo de Napoleón III al Zar, sólo resultó dañado. Alejandro II fue sacudido por la onda expansiva pero resultó ileso. Rysakov fue capturado casi de inmediato. Dvorzhitsky, Jefe de la Policía escuchó gritar a Rysakov a alguien de entre la multitud. Consciente de que había otro asesino cerca (incluso más de uno), instó al Zar para que saliera de la zona. Alejandro II aceptó de inmediato, pero antes quería ver el lugar de la explosión. Completamente rodeado por los guardias y los cosacos, se acercó al agujero que había en la calle. Fue entonces cuando un hombre joven, Ignati Grinevitski, que estaba cerca del canal, levantó ambos brazos y tiró algo a los pies del Zar.

El jefe de policía Dvorzhitsky más tarde escribió: 

“Yo estaba ensordecido por la nueva explosión, quemado, herido y tirado al suelo. De repente, en medio del humo y la niebla, y cubierto de nieve, escuchaba la voz débil de Su Majestad que gritaba, “¡Ayuda!”. Recopilé toda la fuerza que pude, me puse en pie y corrí hacia el zar. Su Majestad estaba medio de pie, medio sentado, apoyándose en su brazo derecho. Creyendo que estaba herido levemente, traté de levantarlo, pero sus piernas estaban destrozadas, y la sangre manaba de ellas. Veinte personas, con heridas de diverso grado, estaban sobre la acera y en la calle. Algunos estaban bien, otros se arrastraban, otros trataban de salir de debajo de cuerpos que habían caído sobre ellos. A través de la nieve, los cadáveres y la sangre se podían ver mezclados con las prendas de vestir, sables, y sangrientos trozos de carne humana.”



Más tarde se supo que había una tercera bomba entre la multitud. Un hombre llamado Iván Emelyánov estaba dispuesto a lanzar dicho explosivo, portando un maletín que contenía una bomba que sería utilizada en caso de que las otras dos no lograsen el resultado esperado.

Alejandro II fue llevado en trineo hasta el Palacio de Invierno, dejando un rastro de sangre en el trayecto que iba desde la escalera de mármol hasta su estudio, dónde veinte años antes había firmado el Edicto de Emancipación de los siervos. El Zar, con ambas piernas amputadas, se estaba desangrando. Los miembros de la familia Romanov se apresuraron a acudir al lecho del moribundo. Uno de ellos fue el silencioso y sensible niño de trece años de edad, llamado Nicky, hijo mayor del zarévich Alejandro, el que sería Nicolás II de Rusia, el último zar. Antes de morir, el Zar recibió la Comunión y la Extremaunción pues ya estaba demasiado débil y entonces no era posible todavía realizar una transfusión de sangre. No había nada que se pudiera hacer, salvo esperar. 
Alejandro II en su lecho de muerte. Foto de Levitsky.
Los terroristas rusos provenían de las clases acomodadas, como los principales impulsores de la Revolución Francesa. Los conspiradores Nikolái Kibálchich, Sofía Peróvskaya, Nikolái Rysakov, Timoféi Mijáilov, y Andréi Zhelyábov fueron arrestados y sentenciados a muerte. Gesya Gelfman fue enviado a Siberia. El asesino fue identificado como Ignacy Hryniewiecki, que murió durante el ataque. Se ha planteado la teoría de que el asesinato fue el resultado del proceso de rusificación, que constituía una prohibición completa de la lengua polaca en zonas públicas, escuelas, y oficinas.
Abdición de la servidumbre en Rusia de Alphonse Mucha.

Alejandro II, el más grande de todos los zares, el emperador que más cerca estuvo de implantar un régimen democrático, tuvo que admitir otra amarga verdad: su Rusia, una Rusia reformada y europeizada, se convirtió en la cuna de los jóvenes radicales, de los terroristas cuya sangrienta dimensión fue masiva y por tanto incomparable con cualquier intento parecido en la Europa de entonces. Las bombas de los terroristas estallaron a lo largo y ancho de Rusia. Guardias imperiales y oficiales zaristas morían a docenas víctimas del terrorismo. Alejandro II sobrevivió a seis atentados. Ese terrorismo naciente dinamitó varios trenes llenos de pasajeros, en los que debía viajar la familia imperial, y hasta hizo estallar la parte central del Palacio de Invierno. Durante años el zar veía en su entorno, incluso en su propia casa, muertos y heridos bañados en sangre. Por primera vez el destino de Rusia no se decidía únicamente en las suntuosas salas de los palacios imperiales, sino también en las buhardillas de los terroristas.
Iglesia de la Resurrección de Cristo o del Salvador sobre la sangre derramada, erigida en el lugar donde cayó herido el Zar Alejandro II en San Petersburgo.
Tras su muerte, irrumpió de nuevo la represión de las libertades civiles en Rusia y la brutalidad policial, y con gran vigor, tras haber experimentado cierta moderación bajo el reinado de Alejandro II. El asesinato del Zar parecía mostrar a sus sucesores que las reformas liberales solo debilitaban a la monarquía zarista y estimulaban el terrorismo, por lo cual la represión autocrática aparecía como la única solución aceptable. La muerte del Zar fue presenciada por su hijo, Alejandro III, y por su nieto, el futuro Nicolás II, quienes se comprometieron a no correr su misma suerte. Ambos utilizaron la policía política para detener a los manifestantes y acabar con los grupos rebeldes, endureciendo la represión de las libertades personales del pueblo ruso. 

Causas y antecedentes de la Revolución Rusa.



1/2 - Los Romanov, Documental


Muelle de descarga del Puerto de Santa Cruz de Tenerife al que llegó Eduardo Dolkowsky Skzobousky .

En aquel año de 1887 en que Eduardo Dolkowsky Skzobousky llego a la isla de Tenerife, con 34 años, un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad de San Petersburgo, autodenominado Facción Terrorista de la Voluntad del Pueblo, planeó asesinar a Alejandro III el 1 de marzo de 1887, en el sexto aniversario de la muerte de su padre, asimismo asesinado por un grupo llamado Voluntad del Pueblo. En consecuencia, esta conspiración aparece en los textos de historia como "segundo complot del 1 de marzo". Todos los estudiosos de la historia revolucionaria rusa conocen el grupo Voluntad del Pueblo y el magnicidio de Alejandro II el 1 de marzo de 1881, como el acontecimiento que cambió el curso de la historia rusa, aunque no en la dirección que deseaban los terroristas. Alejandro II su padre fue asesinado en 1881 con una gran explosión de dinamita a su paso. Este acto cerró el paso a la vía evolucionista que pudo dar más poder al pueblo a través del Parlamento, en lugar de la vía involucionista que se siguió con el refuerzo de la autocracia zarista. La reacción del zarismo fue terrible, cayó como una losa sobre el país. Los revolucionarios, que llevaron una vida de catacumba, en muchos casos fueron deportados a Siberia o huyeron al extranjero. 

Zar Alejandro III de Rusia.

En mayo de 1887 un grupo de jóvenes estudiantes de la universidad de San Petersburgo fueron ejecutados en la fortaleza de Schlüsselburg, situada a unos cuarenta kilómetros de la capital rusa. Dos meses antes, estos estudiantes trataron de asesinar al zar Alejandro III lanzando bombas contra su carruaje. La fecha elegida tenía su simbolismo: un 1 de abril de 1881 fue asesinado con el mismo método Alejandro II, el padre del zar al que pensaban matar entonces. Considerados terroristas, los estudiantes fracasaron, siendo interceptados por la policía. El asunto quizá no tendría mayor trascendencia, máxime si no consiguieron sus propósitos, pero entre los ejecutados, considerado de hecho uno de sus principales cabecillas, estaba un joven tímido pero con voluntad de hierro, Alexandr Uliánov (1866-1887), hermano mayor de Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924), quien con el tiempo sería conocido como Lenin y… bien, creo que no hacen falta mayores presentaciones, ni explicaciones.



Alejandro III se encerró en el castillo de Gachina, protegido militarmente día y noche. Aunque falleció de muerte natural, vivió preso de pánico durante años y la involución política, pues otras reformas eran ya difíciles de modificar, en gran parte estuvo motivada por el temor al terrorismo. Según sus propias palabras, "tomo el cetro como un autócrata que obedece un mandato divino".



 Alejandro III, como Nicolás I, su abuelo, subió al trono en circunstancias trágicas, pero, aunque tuvo la energía de su abuelo, no tuvo su inteligencia. Como él, se lanzó a la lucha contra el terrorismo, pero se limitó a restaurar una autocracia vacilante, sin preocuparse de una contrapartida modernizadora, constructiva, que fue el pensamiento constante de su abuelo. El término autocrático se aplicaba particularmente al régimen de los zares de Rusia, cuyo poder no estaba condicionado teóricamente por ningún cuerpo intermedio, ley, tradición o usos y costumbres que se debieran respetar. Una autocracia es un sistema de gobierno en la medida en que su autoridad recae sobre una sola persona o grupo, que no tiene o no reconoce ningún tipo de regulación o limitación para ejercer su poder.


Alejandro III puso fin a las reformas liberales llevadas a cabo por Alejandro II, su padre. En el aspecto físico, Alejandro III era un gigante rojo, de una fuerza poco común. En el aspecto moral, mostró un carácter limitado y taciturno, muy devoto de la vieja Rusia y de la fe ortodoxa. No tenía la menor duda acerca del origen divino de su poder, ni del absolutismo como forma de gobierno. Su nacionalismo, más bien exagerado bajo la influencia de su antiguo preceptor, aún más inclinado a todos los extremos reaccionarios, le empujó a disparatadas empresas. Su reinado se caracterizó por el autoritarismo, el aislamiento de las influencias europeas, el abandono de las reformas políticas y sociales y el impulso dado a la rusificación de los pueblos conquistados, especialmente en Polonia, Finlandia y los territorios del Báltico.

Zar Alejandro II y su esposa la zarina María con su hijo Alejandro, futuro Alejandro III de Rusia.

Los imitadores del asesinato de Alejandro II el 1 de marzo de 1881, los pelotón de combate del segundo complot que intentaron asesinar a su hijo Alejandro III el 1 de marzo de 1887, fracasaron en todos los sentidos. La presa se les escapó. Y sus líderes, entre ellos Alexandr Ulianov, fueron ejecutados en la horca en mayo de 1887. Si el hermano menor de este último no se hubiera convertido en Lenin, Alexandr no habría pasado de ser otra baja más en la larga historia de los mártires revolucionarios rusos.

Emperador de Rusia Alejandro III. Retrato de Iván Kramskói.

Estaban decididos a asesinar a Alejandro III el 1 de marzo de 1887, durante el trayecto para asistir a una misa de réquiem en memoria de su padre, en el sexto aniversario del magnicidio de Alejandro II, una hazaña de la Voluntad del Pueblo. El 22 de febrero de 1887, los conjurados se reunieron en el café Polonais y decidieron que debían actuar en los días siguientes. El pelotón de combate y Ulianov se citaron a continuación el 25 de febrero y acordaron la hora, el lugar y las posiciones. Ulianov no sólo explicó los aspectos técnicos de sus bombas, sino que, en su calidad de teórico principal, les preparó para el caso de que fueran capturados. Tras reunirse en la Perspectiva Nevski a las once de la mañana, debían dispersarse a fin de patrullar los recorridos más probables que el zar podría tomar en su camino hacia la fortaleza de San Pedro y San Pablo.

Los conspiradores estaban bien informados y supusieron correctamente que el zar saldría del palacio Anichkov a las once de la mañana del 1 de marzo. Era domingo, igual que también había sido domingo el día que su padre fue asesinado seis años antes, y Alejandro III, en efecto, había planeado asistir a una misa de réquiem en memoria de su padre. El zar, la zarina (María Fiodorovna) y sus dos hijos mayores (Nicolás y Alejandro) viajarían en un trineo. El zar ordenó que dispusieran su carruaje y séquito para las 10.45 de la mañana, pero algo totalmente inusual ocurrió a lo largo de la cadena de mandos responsables: el ayuda de cámara del zar le había pasado la orden al cochero, quien olvidó informar al jefe de las caballerizas, el encargado de enjaezar los caballos y engancharlos al carruaje imperial. Alejandro III, con el abrigo puesto y apenas capaz de contener su rabia, esperó sentado en la antesala de su residencia en compañía del ujier de palacio durante casi media hora. En cuanto tuvo la oportunidad, le calentó las orejas al cochero de tal modo que llevó al pobre hombre, un veterano con doce años de servicio, al borde de las lágrimas.



Mientras el zar estaba de plantón, los conspiradores patrullaban las tres calles a lo largo de las cuales tal vez pasara el trineo, y cuando el zar salió del palacio Anichkov, la policía ya había detenido a los conjurados encargados de lanzar las bombas. Si el cochero de Alejandro III hubiera cumplido correctamente con el cometido ordenado, los acontecimientos del 1 de marzo de 1887 tal vez se habrían desarrollado de forma diferente, pero sólo si la policía no hubiera logrado actuar a tiempo y los conspiradores hubieran hecho bien su trabajo. Fueron demasiadas las contingencias como para convertir el error del cochero en un acto de la providencia, aunque eso no impidió que muchas de las personas que rodeaban al zar, o incluso el mismo Alejandro III, creyeran en la intervención divina.

La policía capturó a los terroristas con las bombas en la principal avenida de San Petersburgo, la Perspectiva Nevski, al mediodía del domingo 1 de marzo. Tras seis semanas en prisión, los 15 implicados en el contubernio para asesinar a Alejandro III aparecieron el día 15 de abril de 1887 ante un tribunal del Senado dedicado en exclusiva a los crímenes de Estado. El juicio duró cuatro días, a los que siguieron la lectura de la sentencia, las apelaciones y el juicio final, y todos los acusados, salvo cinco de ellos, escaparon a la pena de muerte. Al parecer, la falta de un cadalso permanente y la construcción de uno nuevo retrasaron tres días la ejecución. El traslado y posterior retraso suscitaron falsas esperanzas en los prisioneros que quedaban, al creer que el zar les había conmutado la sentencia. Los cadáveres fueron arrojados a una fosa común, según se acostumbraba a hacer con los criminales de Estado ejecutados en la prisión de Schlüsselburg.
Foto del Zar Alejandro de Rusia con su esposa. El zar ruso Alejandro III, cuyo reinado se extendió desde 1881 hasta 1894, restauró las políticas de corte más absolutista como respuesta al asesinato de su padre, Alejandro II, en 1881. Puso fin a las iniciativas reformistas de su progenitor, incrementó la censura, sometió a las minorías étnicas a un proceso de ‘rusificación’ y persiguió a los judíos.

Alejandro III nació el diez de marzo de 1845 y, por ser el segundo hijo del emperador Alejandro II, no tenía derecho al trono del Imperio ruso. El sucesor debería su hermano mayor, el gran príncipe Nicolás, pero murió de meningitis en 1865. Este hecho significó para Alejandro cambios en su educación. Mientras los grandes príncipes rusos, sin derecho al trono, se preparaban únicamente para la carrera militar, la educación del heredero suponía unos estudios mucho más extensos y a unos maestros más capacitados, entre ellos, profesores de la Universidad de Moscú. Uno de los maestros del gran príncipe desde 1866 fue el profesor de Derecho e historiador Konstantín Pobedonóstsev, quien más tarde se convertiría en el “cardenal gris” de la corte imperial de Alejandro III y de su hijo Nicolás II. Pobedonóstsev no estaba contento con su discípulo: “Después de las primeras clases le pregunté sobre lo aprendido para ver qué es lo que se quedó en su mente, resulta que no quedó nada. El gran príncipe presenta pobreza de datos y de ideas”.

El ministro de Finanzas Serguéi Vitte escribió que “el emperador Alejandro III fue una persona de inteligencia común, inclusive, de inteligencia por debajo de la media, debajo del nivel medio estuvieron sus capacidades y su educación. En el aspecto exterior se parecía a un muzhik (paisano) de alguna provincia central de Rusia”.


Un periodista británico escribió: “Alejandro habla de sí mismo como de un buen comandante de regimiento. Su aspecto físico es el de un carnicero: fuerte y musculoso. De joven doblaba con las manos las herraduras y con golpe de hombro rompía las puertas”.

Su ministro de Negocios Extranjeros, Lamsdorff, le llamaba “el idiota coronado” o “el augusto imbécil”. Primero, el zar hizo ajusticiar a los conjurados del 1° de marzo. Luego se rodeó de gentes que le eran fieles, nombrando al general Ignatiev para el ministerio del Interior. Fundó la «Okhrana», una policía política temible, basada en un refinado sistema de espionaje y de denuncias, que establecería en Rusia una vasta red de agentes provocadores notablemente inteligentes y capaces de representar su papel en los movimientos revolucionarios, e informando de todo, activamente, a la «Okhrana». Desde entonces, los atentados fueron haciéndose más raros y entre 1881 y 1882, no hubo más de tres o cuatro. Si se descubría un complot, los conjurados eran detenidos y ahorcados inmediatamente. Así fue condenado a muerte y ejecutado, en 1887, el hermano mayor de Lenin, Alejandro.

Alejandro III ascendió al trono el catorce de marzo de 1881 tras el asesinato de su padre por los terroristas de la organización clandestina Voluntad Popular. En aquel día Alejandro II se dirigía a firmar una serie de documentos para continuar las reformas liberales que abrirían el camino hacia la monarquía constitucional. Los ministros de la corte de su padre aconsejaron a Alejandro III proseguir con la política del liberalismo ilustrado pero el nuevo emperador optó por detener las reformas.



El veintinueve de abril de 1881 Alejandro III aprobó un manifiesto titulado “Sobre la firmeza del poder absoluto”, que proclamaba la inamovilidad del poder del zar de Rusia. En el manifiesto se apostó por “la fuerza y la verdad sagrada del poder monárquico para el bienestar del pueblo”. Según las palabras de un historiador, “el zar ruso escondió la llave de las libertades políticas en un cajón lejano de su escritorio”. Entró en vigor la Legislación sobre la Protección del Orden Estatal y la Tranquilidad Social, para un período de tres años que permitía establecer el estado de emergencia en cualquier provincia. Alejandro III suspendió asimismo la reforma administrativa y la autogestión regional. Los nuevos estatutos universitarios abolieron la autonomía de los centros de educación superior y las elecciones de los rectores y decanos y establecieron control policial sobre los estudiantes. Fue prohibida la admisión a los colegios de los hijos de sirvientes, cocineros, cocheros, etc.



El zar hizo caso omiso a los pogromos de los años 1881-82 en el sur del imperio y se probó que en las acciones de violencia participaron policías vestidos de paisano. Más graves fueron los pogroms y la política sistemática de rusificación. Los primeros pogroms se llevaron a cabo entre 1881 y 1882. Aquellas matanzas organizadas de judíos, en ciertas ciudades del oeste y del sur, fueron, sin duda alguna, alentadas por la policía, que vio en ellas un medio de apartar la atención del movimiento revolucionario y cristalizar la xenofobia latente del pueblo ruso. En 1883, se les impusieron unas “zonas de residencia”: cerca de millón y medio de judíos volvieron a sus países de origen y superpoblaron los “ghettos”, acabando de convertirlos en barrios miserables. Al mismo tiempo, el zar limitó el acceso de los judíos a las escuelas del Estado, institutos y universidades del imperio. La preocupación por la unidad religiosa no dejó de influir en la actitud de Alejandro III respecto a los judíos. Para dar a Rusia una unidad ideológica, el zar, muy ortodoxo, inicia una política de rusificación, forzada en las regiones fronterizas del Imperio: así, Polonia, Finlandia, las provincias bálticas, aunque germanizadas, el Cáucaso, donde las minorías eslavas y otras habían sido, hasta entonces, casi libres respecto a sus idiomas y religiones, hubieron de sufrir la imposición del idioma ruso y de la ortodoxia, y la considerable restricción de sus últimos privilegios.



En 1882, el zar estableció la censura previa, con lo que desaparecía la ligera mejora del régimen de la prensa, conseguida bajo el reinado de Alejandro II. Pero estas medidas contra la libertad individual sólo alcanzaron a pocas personas, y arruinaron, sobre todo, el ambiente estudiantil; pues amordazada en el interior del imperio la propaganda política, los revolucionarios emigran al extranjero, donde refuerzan considerablemente sus posiciones.

En Rusia, el gobierno de Alejandro III no hizo ninguna concesión a las reformas liberales o democráticas. El asesinato de Alejandro II en 1881 convenció a su hijo y sucesor, Alejandro III (1881 -1894), de que la reforma había sido un error y rápidamente instituyó lo que él dijo que eran “medidas excepcionales”. El poder de la policía secreta se extendió. Se persiguió a los defensores de la monarquía constitucional y de la reforma social, al igual que a los grupos revolucionarios. Si el gobierno sospechaba que los habitantes podían ser traidores, eran puestos bajo ley marcial distritos completos de Rusia. Los poderes de los zemstvos, creados por las reformas de Alejandro II, se restringieron severamente.



En el 1887 entró en vigor la ley que limitó la admisión de judíos en las universidades.



En 1888 el tren en el que el zar y su familia viajaban al sur de Rusia descarrilló. La familia se encontraba en el vagón restaurante, donde el techo se derrumbó sobre los comensales. El zar levantó los escombros y los sostuvo hasta que todas las personas abandonaron el vagón. Cuando en 1894 Alejandro III comenzó a sufrir agudos dolores renales, los médicos diagnosticaron que una de las causas de la enfermedad había sido el esfuerzo físico excesivo realizado durante el descarrilamiento.



El veintiuno de septiembre de 1894 el emperador ruso llegó a su palacio de Livadia, en la península de Crimea. A las puertas le esperaba la compañía de fusileros imperiales, su guardia de honor. El zar estaba vestido con capote militar y los fusileros llevaban guerreras. Los estatutos militares exigían que todos los que participaban en el desfile debían estar uniformados de la misma forma. Hacía frío, el monarca tenía fiebre y la emperatriz María le pidió que permaneciera con el capote. Sin embargo, el zar se lo quitó y se quedó con la guerrera, igual que los soldados. Alejandro III recorrió las filas mirando fijamente la cara de cada uno de los soldados. Después comenzó la marcha. Aquel fue el último desfile en honor al zar. Alejandro III falleció el 1 de noviembre de 1894 de nefritis en el palacio de Livadia, Crimea. Tenía solo 50 años de edad.

Cuando Alejandro III murió, su débil hijo y sucesor, Nicolás II, último zar de Rusia (1894-1917), comenzó su reinado abrigando la convicción de su padre, respecto de que el poder absoluto de los zares debería conservarse: “Mantendré el principio de autocracia de una manera tan firme y resuelta como lo hizo mi inolvidable padre”. Pero las condiciones estaban cambiando, sobre todo con el crecimiento de la industrialización, por lo que el enfoque del zar no se adaptaba a la realidad, dadas las nuevas circunstancias que afrontaba.
Eduardo Dolkowsky Skzobousky llega a Tenerife con 34 años de edad procedente de Odessa. Esta foto está dedicada a Dª Rafaela Ferro Burgos, institutriz de su hijo Eduardo, fechada en Andújar.

Era Dolkowsky,  hombre de 34 años, de costumbres bohemias que procedente de Odessa (Ucrania) fijó un buen día su residencia en las islas Canarias, lo hizo en un primer momento en el valle de Orotava, cerca de Puerto de Santa Cruz, y posteriormente en la isla del Hierro, en la localidad de Valverde.
Fotografía alemana del Puerto de Santa Cruz de Tenerife año 1900.
Don Eduardo Dolkowsky Skzobousky consiguió, sin proponérselo,  ser toda una celebridad en Tenerife donde había llegado desde su ciudad natal de Odessa (antiguo territorio ruso, hoy República de Ucrania) hacia 1887 para vivir tranquilo y apartado de la gente en una vida de asceta, vivía en una cabaña, del extraordinariamente  bien dotado por la naturaleza, valle de Orotava, y estaba dedicado, exclusivamente, al estudio de la naturaleza,  y al ejercicio de la medicina con carácter altruista. Nos encontramos, además, ante un intelectual de ideas liberales muy avanzadas  y de convicciones republicanas,  que opinó de manera brillante sobre diferentes temáticas de su tiempo y puso en práctica  proyectos sobre el cooperativismo de producción, ahorro y consumo,  en línea con las teorías societarias predicadas por los movimientos socialistas de finales del XIX; ideas que plasmaría  en libros como  “La cooperativa obrera”, y “Los judíos, el trabajo, la cuestión social y los toros”, “Hielo”, etc. de difusión entre los centros obreros de la isla, y en numerosos artículos en la prensa canaria.
Foto antigua del Valle de la Orotava en Tenerife, año 1900.
Dolkowsky difundió con tesón y convicción ideológica estos ideales sociales, así como sus pensamientos sobre la necesaria educación de las clases más pobres, y sus postulados de amor hacia la naturaleza y a los animales, siendo un luchador empedernido frente a la celebración de las corridas de toros en las islas, a las que consideraba como una actividad degradante, desde un punto de vista moral, y una señal evidente de ruindad de las personas que con ellas gozaban y se divertían. En este sentido, sus argumentos en contra del maltrato a los animales, tuvieron mucho peso y fuerza decisiva en cuanto a la aparición de una corriente antitaurina canaria, que conllevaría la abolición de la fiesta de los toros en los años siguientes en las islas, primera región donde se prohibieron las corridas de toros.
Vista parcial del Valle de la Orotava en Tenerife.
D. Eduardo Dolkowsky Skzobousky estuvo muy bien relacionado con la élite política y social tinerfeña, perteneció a la Real Sociedad de Amigos del País de la isla y entre sus ideales más importantes, que finalmente no pudo realizar, estuvo la construcción de un sanatorio u hospital internacional donde pudieran encontrar refugio y asilo los enfermos pobres de todo el mundo, sin distinción de religión y raza; o la organización de cooperativas obreras en los pueblos canarios, como pilar básico para el desarrollo económico y social de las islas.
Antiguo empaquetado de platanos de Tenerife año 1900.
Tres años después de su llegada a Tenerife en 1890 el diario “La Opinión” de Tenerife, un periódico liberal-conservador en su edición de fecha 25 de abril de ese año, le dedicaba una columna descubriendo las virtudes de este singular  personaje cuya fama empezaba a expandirse por todo el archipiélago, y que  dado su interés reproducimos íntegramente (7).
 “Hace cosa de tres años llegó al valle de la Orotava un joven extranjero estableciéndose en una pequeña casa de campo en las inmediaciones del Puerto de la Cruz. Todos creían que era uno de esos ingleses o alemanes enfermos que, huyendo de las nieblas y hielos de Europa buscan alivio ó la curación de sus dolencias en nuestro privilegiado clima, aunque un observador hubiera desde luego visto en los rasgos de su fisonomía y en su carácter expansivo que en las venas de aquel desconocido corría más sangre eslava que sajona ó teutónica. Bien pronto sus largas excursiones, á pie y á caballo, hasta los extremos de la isla, sin arredrarle ni el frío del invierno ni los calores del verano, dieron a conocer que el nuevo huésped de la Orotava, lejos de hallarse enfermo disfrutaba de una salud a toda prueba. Su nacionalidad era un misterio, pues con la misma facilidad hablaba alemán ó inglés que los idiomas derivados del latín y del eslavo. Un día se supo que era médico, se descubrió cuando un niño de pocos años enfermó en las inmediaciones de su casa y con sorpresa general el eslavo vecino le devolvió al poco tiempo la salud, proporcionándole gratuitamente cuantos recursos exigía su delicada situación y la pobreza de sus padres. Poco después un joven que sufría durante algunos años una enfermedad crónica fue curado radicalmente gracias a la habilidad y desinterés del desconocido extranjero; y desde entonces la pintoresca casa que ocupaba en una eminencia que domina al Puerto de la Cruz se vio invadida de enfermos pobres de los pueblos comarcanos, del mismo modo que muchas personas de la mejor posición social intentaron utilizar sus conocimientos terapéuticos; pero se negó siempre a asistir a los ricos, contestando cortésmente que en el valle de la Orotava existían dignos é inteligentes facultativos á quienes podían acudir…En cambio los pobres, los desgraciados, los menesterosos, esos cuyo último asilo es el hospital, fueron benévolamente acogidos por el filántropo doctor, que no solo procuraba curar sus inveterados males, sino que les proporcionaba medicamentos, alimentación y cuantos recursos necesitaban, constituyéndose muchas veces á la cabecera del enfermo, convertido en una verdadera hermana de la caridad. Y no se crea que Eduardo Dolkowsky (este es el nombre del extranjero) es rico ni posee pingües rentas, pues dispone solo de una modesta fortuna, aunque encuentra siempre recursos inagotables en el tesoro de su abnegación y de su amor a la humanidad. Héroe oscuro y anónimo del infortunio, no busca la recompensa y rehuye los aplausos, obrando únicamente a impulsos de su noble y honrado corazón; pocas veces habrá subido las escaleras del rico, si bien ha pasado muchas noches en el tugurio del pobre, llevando la salud y el consuelo á los desheredados de la fortuna de quienes la sociedad no se ocupa.
En el Valle de la Orotava, como en casi todos los pueblos de esta Provincia, donde no existen sociedades cooperativas que socorran al trabajador de sus enfermedades y de sus infortunios y donde los establecimientos de beneficencia son tan pocos como deficientes, un hombre como Eduardo Dolkowsky es un don del cielo y un verdadero prodigio. En este siglo utilitario en que se explota la palabra filantropía y hasta los actos de caridad, son algunas veces, el resultado de cálculos interesados y ulteriores miras, una personalidad como la del médico ruso es tan rara como interesante…. Observador profundo, ha estudiado el clima, el suelo, la flora y la fauna de Canarias; conoce nuestra historia, nuestras costumbres y nuestra sociedad íntima y en la obra que prepara fruto de tres años de investigaciones y trabajos, es de esperar que se muestre recto e imparcial, colocándose tan lejos de la adulación como de la injusticia.
Alejado del país que le vio nacer, lleva en la frente la nostalgia de la patria y el recuerdo de seres queridos de quienes le separan distancias, tal vez infranqueables; es una inteligencia que utiliza la humanidad entera, y si el proyecto que medita llega á realizarse, la isla de Tenerife conservará un grato recuerdo de Eduardo Dolkowsky”.
Foto de la Isla de El Hierro en septiembre de 1883. Foto de John H. Stone.

El Doctor Don Eduardo Dolkowsky y Skzobousky, natural de Odessa (Rusia), nacido en 1853, llega a la isla de El Hierro en el año 1.900 con su esposa Doña Teresa de Dueñas, y su hijo Eduardo Dolkowsky Dueñas, nacido en 1899, cuando en la Isla no existía médico alguno, recordemos que se había casado en abril de 1899, unos doce años después de su llegada a Tenerife en 1887. Le gustó aquella tierra y decidió quedarse a vivir en ella, poniéndole al Ayuntamiento una sola condición, la de que hubiese al menos, carne fresca dos veces a la semana en la isla. El Ayuntamiento cumplió ducha promesa y así el benefactor doctor desarrolla su amplia labor humanitaria en esta isla.
Paisaje de la Isla de El Hierro.
Pueblo de Los Llanillos de la Isla de El Hierro.
Vista de Valverde. Isla de El Hierro.
Valverde, isla de El Hierro.
El pleno del Ayuntamiento de este día 30 de septiembre de 1.903, toma el acuerdo de hacerle hijo adoptivo en base "... cuya fama y reputación es universalmente conocida, honrando a esta Isla con haber fijado en ella su residencia, en la cual tantas pruebas de filantropía viene dando diariamente, asistiendo a los enfermos con solicita y asidua constancia, y como si esto no fuese bastante, facilitando gratuitamente medicinas a los necesitados...".

En aquellos años el Alcalde del único Ayuntamiento de la Isla era Don José Ávila Cejas. En octubre de 1903, unos meses antes de que marchase definitivamente hacia la península,  recibía el homenaje de la corporación municipal de Valverde, hecho que fue recogido en el “Diario de Tenerife” dedicándole al famoso médico una emotiva reseña de admiración y reconocimiento tras ser declarado hijo adoptivo de Valverde, localidad en donde años después se acordó poner el nombre de Eduardo Dolkowsky  a una de sus principales calles. Hoy en Valverde la capital de la isla del Hiero existe una calle dedicada al mencionado Doctor Don Eduardo Dolkowsky y Skzobousky (7).


Aunque tuvo muchos amigos que lo apoyaron, Dolkowsky Skzobousky, conoció también la incomprensión de un sector de la isla del Hierro, opuesto a sus avanzados postulados políticos y sociales, teniendo que sufrir por ello agresiones contra su domicilio en varias ocasiones a lo largo de 1904,  alentadas por las fuerzas caciquiles de la isla, a las que se había opuesto abiertamente y a las que había denunciado como el origen  y la causa del atraso social y económico de la isla (9). 

Por eso, temiendo por la integridad de su hijo y esposa,  hacia noviembre de ese mismo año, maduraba la decisión de abandonar El Hierro para instalarse en la península, en la ciudad de Sevilla y posteriormente, en fecha imprecisa, muy probablemente entre 1911 y 1912 en Andújar, donde su cuñada política, María del Pilar de Dueñas Tejedo, condesa de Tavira, poseía gran parte del capital.


Una vez en Andújar la relación de Teresa de Dueñas con Marmolejo será asidua,  no sólo porque allí poseía muchas de sus propiedades heredadas de su hermana,  y por tanto una importante nómina de personal jornalero a su cargo, sino también por el aprecio que sentía  hacia  Rafaela Ferro Burgos (1872-1959), maestra de primaria de educación refinada, a la que habían conocido años atrás en Guadalcanal. La joven Rafaela había estudiado Magisterio en Sevilla y tras finalizar sus estudios marchó de nuevo a su pueblo, Guadalcanal donde casualmente iba a ser requerida por el matrimonio Dolkowsky  para encargarse de la educación del pequeño Eduardo,  un chico enfermizo y de mala salud, necesitado de los aires de Sierra Morena, motivo por el cual los padres habían decidido marchar por temporadas a Guadalcanal a una casa alquilada en frente del domicilio de la familia Ferro Burgos, padres de Rafaela su institutriz.
Maestra Dª Rafaela Ferro Burgos natural de Guadalcanal (Sevilla) que fue institutriz de Eduardo Dolkosky Dueñas.
De ahí surgiría una sincera y duradera amistad que probablemente fuese el motivo del traslado de la institutriz a la ciudad de Andújar, una vez que los Dolkowsky le propusiesen continuar con la educación del niño en su  nuevo domicilio iliturgitano de la Corredera de San Bartolomé. 

Foto de esa época de la calle Corredera de San Bartolomé de Andújar.
Foto del año 1905 de la calle Corredera de San Bartolomé de Andújar.

Bien por estos motivos profesionales que ejercía como institutriz, o por su matrimonio con  Manuel Medina Mañas, un linarense afincado en Marmolejo, quien era considerado uno de los pilares básicos del liberalismo  local,  y persona de la confianza del alcalde del partido Liberal Lorenzo Romero García del Prado. Sea por una u otra razón o tal vez por las dos,  el caso es que Rafaela  acabó residiendo de forma estable en la célebre villa de las aguas minero medicinales de Marmolejo,  consagrada de por vida a la labor docente de las hijas de las familias más pudientes, y como no, a su único hijo, el pequeño José Medina Ferro, años después conocido veterinario local.
Hotel Balneario de Marmolejo en 1923. Fuente Diario La Esfera de 15 de mayo de 1926.
Las visitas del matrimonio Dolkowsky a Marmolejo tuvieron que ser también especialmente frecuentes durante la temporada de aguas, momento idóneo para el encuentro con destacadas personalidades  de la política, la  cultura y la ciencia, que año tras años quedaban emplazadas en Marmolejo, para disfrutar de unos días de descanso y las aguas de su Balneario.
Plaza de la Constitución de Marmolejo hacia los años de la decena de 1920. Los obreros esperan en la plaza del pueblo para ser contratados para las faenas del campo.
Eduardo Dolkowsky Skzobousky falleció en Andújar el 14 de julio de 1921, a los 68 años de edad. Teresa, nuevamente viuda,  volvió a  contraer su tercer matrimonio en fecha que desconocemos; pero sin duda antes de la llegada de la II República,  con  nuestro paisano Bonoso Lara Mercado,  abogado y maestro, natural de la Higuera de Arjona al que “La Rusa” había pedido años atrás se hiciese cargo de la educación  de su hijo. 


Manuel Lara Mercado el pequeño de la familia, recibió en herencia la parte ganancial del matrimonio Bonoso y Teresa, por testamento de Bonoso; con lo que desde entonces y gracias a esta herencia fue apodado en Lahiguera como “El rico nuevo”. Teresa y Bonoso fueron los padrinos de boda de su hermano Manuel y de bautismo de la hija primogénita Teresa Lara.


Al morir Bonoso  la finca de Villalba de Marñolejo fue heredada por su hermano  Manuel, que en Marmolejo sería también conocido como el “rico nuevo”.

Quizás por imperativo testamental de su hermana María Pilar, Teresa llegó a constituir en los últimos años de su vida una fundación benéfica en Andújar dedicada a la caridad y socorro de  personas sin recursos.

Gracias a un amigo cayó en mis manos el fascículo número 9 de la colección de D. Pablo Utrera, titulado: La guerra Civil en Andujar contada al detalle: Bibiano Porras versus Bonoso Lara.

En este fascículo se dice:

“Tenemos en nuestros archivos un documento manuscrito a lápiz en el que se lee: Asunto Porras. Tomar declaración Conserje La Cultural echado por Porras (nombre se ignora pero es muy conocido).

Oír a Pedro Alés pues éste parece ser que oyó como Jefe de Investigación a Cristóbal Fernández, preso en la cárcel de Andujar, Presidente Frente Popular que Porras dio orden o presentó denuncia ante el Frente Popular contra Bonoso Lara detenido en Madrid y asesinado, así como contra…

Cuando este folio manuscrito cayó en nuestras manos, seguimos tirando del hilo, ya que conocíamos la identidad de Pedro Alés, uno de los andujeños más acaudalados de la postguerra, pero ignorábamos qué había ocurrido para que Porras denunciara a un tal Bonoso y éste apareciera asesinado en Paracuellos, tras ser detenido, en Madrid.

Nuestro trabajo dio su fruto.

Porras, era en realidad Bibiano de Porras Sainz - Pardo, un abogado de 43 años de edad casado, natural de Portugalete, vecino de Madrid al acabar la guerra. Sin embargo en el 1936 vivía en Andujar, siendo uno de los fundadores del Centro la Cultural y directivo, junto a José Llaguno, Diego Flores y Antonio Mezquita entre otros, sin olvidar al médico Antonio Fernández Valdés.

A la profesión de Bibiano Porras, abogado, éste añadía la de explotación de locales de espectáculos públicos, fijando a final del año 1934 su residencia en Andujar ya que arrendó el cine Tívoli de Andujar y otros locales de la ciudad.

Este letrado, se permitió, en un escrito manuscrito que conservamos afirmar que tras el 18 de julio, no obstante la época de terror que se vivió en Andujar, en ningún momento colaboró directa ni indirectamente con los elementos marxistas, pudiendo dada su formación cultural, en un pueblo atrasado e inculto como Andujar (el subrayado es propio) haber sido en lo profesional, en lo público y hasta en lo militar lo que hubiera deseado, queriendo situarse, no fue nada, no intentó nada, no quiso ser nada.

¿Y es resto? Extrañamente, aunque Bibiano de Porras era casado, afirma que durante la guerra vive solo en Andujar ya que la familia estaba en zona nacional y que cuando el 29 de marzo de 1939 las tropas nacionales toman Andujar, él aloja en su casa a dos oficiales franquistas y al auditor Ruiz Verdejo.

Sabemos que Bibiano Porras” son sus palabras “ en septiembre de 1936 se afilió a Izquierda Republicana estando al frente de dicho partido el comerciante de tejido don Francisco Perea, ocupando Bibiano el cargo de Tesorero. También es cierto que el Frente Popular el 25 de julio, incautó el cine Tivoli que el explotaba, sin embargo el propietario era … un tal Bonoso Lara, oriundo de Lahiguera y vecino de Madrid.

Pero sigamos conociendo a don Bibiano.., ya que cuando declara en su defensa afirma: “El que expone, escribió en Atalaya ( un semanario de la Cultural) … un buen suelto contra el homosexualismo procurando en sus artículos poner de manifiesto lo que consideraba como lacras sociales para procurar remedio.

¿Intentaba defenderse de algo don Bibiano Porras, con tales declaraciones ante el fiscal de Lara? Ante esta pregunta, la misma autodefensa del arrendatario del cine Tívoli, nos va dando pistas, como si con su letrada defensa tirase del hilo de un ovillo que acabaría en tragedia: El asesinato en Madrid del propietario del cine Tivoli de Andujar a manos de milicianos.”

                                

“Bonoso Lara, casado con Teresa Dueñas, propietario del Tivoli pero residente en Madrid durante la guerra, había sido denunciado por Bibiano Porras ante los juzgados de Andujar, ya que sus relaciones comerciales se habían quebrantado.

Llegó la guerra y, según la versión de Porras, aquel juicio se suspendió, previo acuerdo de las partes litigantes.



Algo imprevisto sucedió en Madrid en la persona de Bonoso Lara, como podemos leer en una declaración que hace ante el Fiscal de la Causa General una tal Josefa Galán Ballesteros, soltera y natural de Higuera de Arjona, sirvienta de Bonoso Lara y Teresa Dueñas en Madrid que dijo:

“Que el día 19 de octubre encontrándose la declarante sirviendo a doña Teresa de Dueñas y a su esposo don Bonoso Lara, en su casa de Madrid, Zurbano num. 51 se presentaron a las cuatro de la tarde los milicianos armados. Uno de ellos apellidado Palomo, a fin de detener al señor al que dijeron que así ocurría por una denuncia que se había recibido de Andujar. Que el señor dijo que el no había hecho nada para que lo detuviesen, pero esto no sirvió para nada por cuanto se lo llevaron, así como también a su señora. Que la que declara durante cuatro días estuvo buscando a sus señores logrando averiguar que don Bonoso se encontraba en la Cárcel Modelo y doña Teresa en la Prisión Habilitada de la Plaza del Conde de Toreno. Que estuvo llevándole comida a ambos hasta el día 28 de noviembre de 1936 en que al llevarle la comida a la cárcel a su señor se enteró la declarante que lo habían asesinado en Paracuellos del Jarama, ignorando quienes fuesen los autores materiales de tal crimen.”

Cárcel Modelo de Madrid donde fue recluído D. Bonoso Lara Mercado.
Itinerario seguido desde las cárceles a Paracuellos y Torrejón de Ardoz,  y Distribución de las fosas de Paracuellos.


Exhumación de cadáveres de fusilados en Paracuellos tras la Guerra Civil. Archivo de la Agencia Efe.

Con tal declaración se implicaba gravemente a Bibiano Porras que se ve obligado a hacer una defensa amplia y contundente de sus actuaciones en Andujar y cuya declaración extraída de los archivos de la Causa General, ofrecemos a los lectores, asumiendo la dificultad lectora que su copia conlleva, dicho documento consta de cuatro hojas y se la reproducimos en las siguientes páginas.



Folio Timbrado nº O.1.348.054.

Declaración del Testigo Bibiano de Porras Sainz Pardo.

En Jaén a diez y nueve de septiembre de mil novecientos cuarenta y uno.

Ante mi Sr. Fiscal, delegado para la Instrucción de la Causa General de Jaén compareció el testigo anotado al margen, de cuarenta y tres años de edad, de estado Portugalete (existe una equivocación respecto a este apartado), natural de Portugalete (Vizcaya), de profesión abogado, que no ha sido procesado, con domicilio en Madrid, Plaza de Santa Catalina Donados 2  y después de prestar juramento de decir verdad y enterado de las penas por falso testimonio, fue interrogado y DICE:


Que el Centro Cultural se constituyó en Andujar en el mes de Abril de 1936, sin matiz político alguno, formando parte del mismo, cuantos sentían apetencias culturales, ya que la única finalidad del mismo, era crear una buena biblioteca, dar clases de idiomas, organizar conferencias, exposiciones de arte local, en una palabra: cultivar todas las manifestaciones del arte y de la cultura. Bajo dicha tónica exclusivamente se desenvolvió su actuación hasta el 18 de julio, habiéndose organizado una clase de francés a cargo de D. Francisco Montoto y D. José Castillo Folache; una clase de inglés a cargo de D. José Llaguno y una clase de alemán de un socio de esta nacionalidad, cuyo nombre no recuerda el que expone. Inauguró el ciclo de conferencias D. Santiago Montoto, cronista oficial de Sevilla con un tema sobre Bécquer, a la que siguió otra del Sr. Baciá sobre un motivo religioso y otro sobre la lepra por D. Antonio Fernández Valdés. En los comienzos de la época roja sirvió de refugio  y protección a muchos elementos de derechas, algunos de los cuales no eran socios del mismo; y cuando después fue invadido el local por los milicianos rojos y los dirigentes marxistas, impotente la Junta Directiva para impedir la entrada en el Centro de aquellos elementos indeseables, acordó convertir la entidad en una filial de la Regional Andaluza de “Intelectuales Antifacistas” (R.A.D.I.A.) fueron  tan numerosas las solicitudes de ingreso que de personas derechistas se recibieron, que tuvo temor la citada Junta de ser perseguida y de que el Centro Cultural fuera despojado de sus bienes, por lo que no llevó adelante su proyecto y la sustitución de él acordó suprimir radicalmente el servicio de ambigú, y así se consiguió que dejaran de acudir todos los que habían tomado el Centro Cultural por un Establecimiento público.
Niega rotundamente que el Centro Cultural tuviese la menor intervención en conversiones o acuerdos para asesinatos de personas de orden, ni que en el mismo se fraguasen tales monstruosidades. Antes al contrario, el que expone pudo observar, en una ocasión como algunos socios del mismo cuando eran requeridos por familiares de personas de orden que habían sido detenidos por marxistas, acudían presurosos a realizar las gestiones que estaban a su alcance para evitar que fuerran encarcelados o asesinados.



El que expone, jamás ni de cerca ni de lejos tuvo conversaciones ni contacto con personas algunas relacionadas con los crímenes que los rojos realizaron, a no ser para execrarlos y para manifestar todo el terror y toda la repugnancia que tales desmanes le producían.



Por su formación espiritual, por su fe cristiana, fe viva, consciente, heredada de sus mayores y en todo momento fervientemente practicado, niega, con todas las fuerzas de su alma, ser masón como se le pregunta.



Antes del 18 de julio de 1936 el que expone no tuvo ninguna actividad política, dedicándose exclusivamente a ejercer honrada y dignamente su profesión de Abogado y a la explotación de locales de espectáculos públicos. A fines del año de 1934 fijó su residencia en Andujar, previamente informado de las posibilidades que existían para el ejercicio de su profesión y para la explotación de los cinematógrafos de la citada plaza. En la nueva residencia continuó su vida de orden y de trabajo, dedicado a sus negocios y a su hogar, sin tertulias de cafés, y con reducido número de amistades, todas personas de orden. Un mes antes, aproximadamente, de las elecciones del mes de Febrero, los elementos directivos de derechas, que organizaban en Andujar la propaganda electoral, manifestaron al que expone si tenía algún inconveniente en cederles en monopolio los tres locales de que disponía para que fueran solamente las derechas quienes dieran en ellos los actos de propaganda que estimasen oportunos. Accedió gustoso, el que expone, a tal deseo fijándole una cantidad moderada en concepto de alquiler, más a los pocos días los citados señores directivos contestaron dando las gracias por la atención y manifestando que habían desistido de tal proyecto para evitar que su actitud se tomase como una provocación. Organizaron después un acto de propaganda, y de la cantidad fijada por el alquiler del local les entregó el que expone un donativo para contribuir a los gastos que las elecciones les originaba, contribuyendo así a una suscripción que a tal fin habían abierto, y a engrosar la cual fue invitado por carta el exponente.



A partir del 18 de Julio, no obstante, la época de terror que se vivía en Andujar, el que expone, en ningún momento colaboró ni directa ni indirectamente con los elementos marxistas y pudiendo dada su formación cultural, en un pueblo atrasado e inculto como Andujar, haber sido en lo profesional, en lo político y bastante en lo militar lo que hubiese deseado queriendo situarse, no fue nada, no intentó ser nada, no quiso ser nada. Incompatible ideológicamente con el marxismo por su doctrina de lucha de clases, por su ateismo y por su concepción materialista de la historia, su criminal actuación le enfrentó abiertamente con ellos. A continuación consigna el exponente como pruebas de la conducta que siguió en aquella época de abierta oposición a los rojos y de franco apoyo a las personas de orden, algunos de los muchos actos que en tal sentido realizó: Acudió como testigo de descargo en los dos juicios para que fue solicitado, y tanto en el de D. Rafael Marín Jordán como en el de Doña Trinidad León Sola, hizo una defensa enérgica de los acusados no obstante los riesgos que se corrían cuando se actuaba en tal forma por las amenazas y represalias de las hordas rojas. En plena revolución roja acudió un patrono al despacho del que expone rogándole le defendiera ante el Tribunal Industrial de las injustas peticiones de un m obrero, y el exponente acudió con toda valentía al citado Tribunal, en aquellos momentos tan peligrosos, en defensa de los intereses que le habían sido encomendados, y, así se perdió el juicio no fue por falta de tesón en la defensa, sino por cobardía en los patronos que formaban parte del Jurado. Este caso único en Andujar y acaso en toda la zona roja la realizó el que expone con un patrono a quién ni siquiera conocía, Doña María Josefa de la Cal, y a quién por cierto, no cobró honorarios algunos.



Una noche de aquella época trágica se presentó, acompañado de su esposa, en el domicilio del exponente el Sr. Martínez Jimena, vecino de Villanueva de la Reina, un señor con el que sólo había hablado dos veces con el objeto de comprarle unas sillas para el cine de verano. Expuso su situación llena de angustia y como venían perseguidos por las Hordas rojas el exponente les facilitó el apoyo económico necesario para que pudieran salvar sus vidas, escapando de la persecución que eran objeto. En la esfera profesional, salvo la actuación antes indicada, no intervino en ningún asunto; y no sólo no se afilió al Sindicato de Abogados, sino que a fines del año 1936 se dio de3 baja en la contribución Industrial.



Viviendo solo en su domicilio durante toda la guerra nunca tuvo voluntariamente ningún alojado rojo; en cambio, cuando fue liberada la ciudad de Andujar y no obstante esperar a su familia que se hallaba en la zona Nacional, se apresuró a ofrecer su casa en donde fueron alojados dos oficiales y el Auditor Sr. Ruiz Verdejo.



Cómo se hacía imposible por momentos, vivir en libertad sin pertenecer a alguna organización, el que expone se afilió en el mes de Septiembre al partido de Izquierda Republicana, al frente del cual figuraba una persona digna y honrada, D. Francisco Pérez. En dicha organización tuvo que aceptar en pocos meses el cargo de Tesorero con carácter forzoso que era cargo obligatorio, sopena de ser baja en el partido; y dentro del mismo procuró siempre favorecer a las personas de orden, consiguiendo el ingreso de alguna para evitar molestias y acaso persecuciones. Los elementos rojos procuraron molestar al que expone en todo momento: se incautaron del cine Tivoli que explotaba el 25 de Julio; le requirieron para trabajos de fortificación, cosa que pudo evitar mediante el pago de toda la guerra de una cuota semanal de diez pesetas; le acusaron de contribuir al Socorro Blanco, y por fin en Septiembre de 1937 le detuvieron por fascista peligroso, siendo libertado merced a las gestiones del partido al que pertenecía, y por haber contraído una grave enfermedad, una pleuresía que ya le retuvo enfermo hasta el final de la guerra.


El semanario Atalaya “Atalaya” surgió de una tertulia de amigos en el Centro Cultural, como propaganda del mismo y con la única finalidad de que los socios que lo deseasen escribieran en él bajo su exclusiva responsabilidad y con libre iniciativa para la elección de los temas. De lo expuesto se deduce que no tenía ningún matiz determinado y que en el semanario escribían los socios que lo deseaba, sin tener en cuenta sus ideologías. Por lo que se refiere el que expone, escribió en Atalaya un artículo sobre la usura y otro contra el caciquismo,  éste, en términos generales, sin referirse concretamente a ninguna organización política, pero inspirado en el ambiente caciquil que se respiraba en todos los sectores políticos de Andujar; escribió también un breve suelto contra el homosexualismo, procurando en sus artículos poner de manifiesto lo que consideraba como lacras sociales, como procurar su repudio. Sus escritos aparecían siempre con su nombre y apellidos, salvo el último citado, que por su poco volumen solo llevaba la inicial de su apellido.

Las relaciones con don Bonoso Lara y su esposa Doña Teresa Dueñas con el exponente fueron siempre las correctas y normales entre personas que no tienen una íntima amistad. En la primavera de 1936 surgió un roce de intereses derivado del contrato de arrendamiento que sobre el cine Tivoli teníamos suscrito, siendo defectuoso e insuficiente el sistema de ventilación que en el citado local había instalado el propietario, y habiéndose ocasionado graves perjuicios al exponente en la explotación del negocio durante el verano de 1935, llegó la primavera del 36 sin que se realizaran las obras necesarias para instalar un sistema eficaz de ventilación, no obstante las promesas por el señor Lara en tal sentido: Tal incumplimiento por parte del arrendador, obligó al que expone a instalar un Cine de verano con los perjuicios y gastos consiguientes, perjuicios que se vio obligado a reclamar judicialmente a don Bonoso Lara presentando la oportuna demanda ante el Juzgado de la 1ª Instancia de Andujar. Se hallaba el pleito en tramitación cuando surgió el Glorioso  Movimiento Nacional, y como el señor Lara, que como letrado dirigía personalmente el asunto, residía a la sazón en Madrid y por ser persona de orden iba a tropezar con dificultades para seguir normalmente la tramitación del pleito, a la primera indicación que en tal sentido le hizo su Procurados Sr. Martínez Navarrete, renunció a continuar el juicio y en un escrito firmado conjuntamente se pidió al Juzgado la suspensión del procedimiento. No quiso el que expone aprovecharse de aquella contingencia y obtener, ante la indefensión de la parte contraria, una sentencia favorable que le hubiera resarcido de los perjuicios  irrogados en la explotación del negocio. Esto aparte,  en relación con el cine Tivoli, procuró durante toda la guerra cuidarlo con la mayor diligencia, evitando que se alojaran en el mismo Batallones rojos y realizando las obras de conservación y mejoras que tuvieran a su alcance.

Cine Tívoli de Andújar en fase de construcción, propiedad de Dª Teresa de Dueñas Tejedo y D. Bonoso Lara Mercado.
Construcción del Cine Tívoli de Andújar en fecha 15 de Julio de 1934.
Respecto a la intervención en el intento de estafa a Don Pascual Jiménez Prieto no sabría el exponente a qué se refiere tal pregunta si no hubiera sido en otra ocasión interrogado en tal sentido. Orientado por tal causa, tiene que exponer lo siguiente: Una mañana del mes de agosto o septiembre de 1936 recibió en su domicilio la visita de, a quién había conocido en el Centro Cultural después del 18 de julio manifestándole dicho señor que había cesado en la administración de los bienes de una señora, (cuyo nombre no recuerdo) y que tenía que rendir las cuentas de la misma a Don Pascual Jiménez que era el Abogado o Apoderado de dichas señoras. Llevaba manuscritas unas relaciones de cobros, pagos, jornales y demás asientos propios de una administración defectuosamente redactadas, y tan solo deseaba que el que expone se los pusiera debidamente ordenados a máquina para presentarlas en las debidas condiciones. Nada anormal había en petición tan lógica y el exponente le invitó a que esperase por poco tiempo si quería llevarse el trabajo ultimado. Rehusó esperar por sus ocupaciones del momento y el día siguiente, o a los dos días fue a recogerlo en su nombre don Rafael López Morón. Estima innecesario el que expone rechazar toda sospecha de verse mezclado en tal intento de estafa, si lo hubo, pero su tónica moral está muy distante de verse envuelto en tales delitos.
En cambio, cuando se hallaba detenido en ésta capital el S. Cabezudo, yerno de D. Pascual Jiménez, a instancia de su esposa doña Úrsula, realicé una visita y cumplí los encargos que se me dieron para llevarle noticias y el aliento de los suyos.
Durante la temporada que duró el asedio a los Héroes de la Virgen de la cabeza, tan solo subió el que expone dos veces a la sierra, siempre lejos del Santuario y en días que no hubo operaciones. El día que terminó aquella epopeya, subió en unión de su hermano político D. Enrique Linaza (que poco tiempo después se pasó a la Zona Nacional) y de don  Guillermo Martín, no, movido tanto por la curiosidad como por la simpatía, sin poder llegar hasta el Santuario por obligarnos antes a retroceder la fuerza roja; pero por el camino se encontraron con los heroicos defensores a los que solo prodigaron frases de afecto y de simpatía. Rechaza, pues, como una infamia la frase de “¿Creéis que ibais a estar ahí toda la vida”? que al parecer ahora le es atribuida por alguien.
Jamás estuvo el que expone en tertulias donde se hallase el asesino Miguelón, ni en parte alguna sostuvo conversación con tal criminal. Mucho menos se iba a permitir la menos confianza con tal monstruo, ni darle palmaditas para animarle a que continuase  realizando crímenes. Solo una vez incidentalmente se vio obligado a contestar una pregunta que le hizo dicho asesino relacionada con un aparato de radio y testigo es D. José Sánchez Pinzón, vecino entonces en Andujar del exponente, de cómo al legar a casa le dijo:” Voy a lavarme la boca porque he tenido que cruzar la palabra con Miguelón”. Falsa, absolutamente falsa, es la frase que se le imputa de ¿Qué cuentos han caído? Hay que seguir la limpieza”.
Sobre los extremos de este interrogatorio fue examinado el que expone, en el procedimiento sumarísimo de urgencia seguido contra el mismo en Andujar por el Juez Instructor don José Arnel  Fiestas, bajo el núm.13.123, siendo aquel sobreseído en Córdoba por Decreto de 30 de Julio de 1940 por no aparecer acreditada la participación del exponente en hechos delictivos, así como tampoco en ayuda y colaboración a la causa roja.
Que no tiene más que decir. Ratificase previa lectura y firma con s. s. de que doy fé.

Aparecen tres firmas, una de ellas es de Bibiano de Porras, Lara (Llaguno Lara) y ¿Marcos López?

En el expediente, aparece una declaración de José Figueroa Valenzuela que declara en defensa de Porras, negando el que el tal Porras junto con Fernández Valdés, Llaguno Lara y a pesar de las ganas que Gabriel Vera Martínez, Delegado comarcal del Servicio de Información e Investigación del F.E.T. y de las J.O.N.S. le tenía al tal Bibiano, como se deduce de los documentos que ofrecemos a continuación.
Página 403 del libro Paracuellos-Katyn, donde aparece una de las ordenes donde eufemísticamente se decía que los ahí relacionados iban a ser puestos en libertad cuando en realidad iban a ser sacados de la cárcel para ser fusilados.




Declaración de José Figueroa Valenzuela declarando en defensa de Bibiano Porras:

Aparece la numeración 91  y O. 1.347.692

Declaración del testigo José Fernández Valenzuela.

En Jaén a veintidós de septiembre de mil novecientos cuarenta y uno.

Ante el Sr. Fiscal, delegado para la instrucción de la Causa General de Jaén compareció el testigo anotado al margen, de cuarenta años de edad, de estado casado, natural de Campillo de Arenas, de profesión industrial, que ha sido procesado, con domicilio en Andujar calle Magdalena núm. 31 y después de prestar juramento de decir verdad y enterrado de las penas por falso testimonio, fue interrogado y DICE:


Preguntado para que manifieste si es cierto que el día 1 de Noviembre de 1936, la Aviación roja estuvo durante todo el día bombardeando el Santuario de la Virgen de la Cabeza, y el Bibiano de Porras, Antonio Fernández Valdés, José Llaguno, y el declarante, prepararon una gran merienda y en el automóvil de Valdés se trasladaron aun sitio Estratégico, próximo al Santuario, para presenciar los efectos que producían las bombas de la Aviación y los proyectiles de los cañones de los rojos que dispararon durante todo el día sin cesar. Todos los elementos citados llevaban, unos rifles y otros fusiles, y que este hecho lo repitieron varias veces: Contesta que no es cierto, y que si el estuvo en el Santuario o cerca de él fue para pasar una temporada en la finca llamada” Encinarejos” en la cual se instaló sin permiso alguno.

Preguntado para que manifieste si cree o sospecha que Bibiano de Porras intervino como inductor o de otra manera en asesinatos o actos vandálicos ejecutados en Andujar dice que no le consta.

Leída esta declaración se afirma y ratifica previa lectura y firma con s.s. de lo que doy fé.



Aparecen las firmas de Lara y José Figueroa.







Mitos al descubierto - La masacre de Paracuellos de Jarama

Una serie de 13 capítulos que analiza la Guerra Civil con motivo del 75 aniversario de la contienda. El trabajo, elaborado por el Instituto de Estudios Históricos del CEU, cuenta con dirección y guión de los historiadores Alfonso Bullón de Mendoza y Luís Togores, e incluye gran cantidad de imágenes históricas, así como recreaciones fidedignas elaboradas con elementos de época.








La declaración del mismo Bibiano Porras y la de José Figueroa, salvaron al abogado madrileño del pelotón de fusilamiento, ya que el mismo fue puesto en libertad el 10 de octubre de 1941, libertad que dejó en la oscuridad el asesinato del dueño del cine Tivoli, Bonoso Lara Mercado.





Documento de Gabriel Vera (Hoja 1)

Aparece en número 95 a la derecha del escrito y a la izquierda el membrete de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. Servicio de información e Investigación. DELEGACIÓN COMARCAL. ANDÚJAR (Jaén) Nº 373.
GABRIEL VERA MARTÍNEZ, DELEGADO COMARCAL DEL SERVICIO DE INFORMACIÓN E INVESTIGACIÓN DE F.E.T. Y DE LAS J.O.N.S.
CERTIFICO: Que según documentos que obran en el archivo de esta Delegación aparece una declaración por Cristóbal Fernández Gutiérrez en la que literalmente dice así: DENUNCIA CONTRA DON BONOSO LARA MERCADO: Recuerdo que Don Babiano de Porras presentó una denuncia contra dicho Sr. En el Frente Popular, pero sin que por el tiempo transcurrido pueda precisar el alcance de la misma y cura que se le dio. 
 
También consta otra que dice: DENUNCIA CONTRA DON SANTIAGO OLIVER Y EMPLEADOS DE LA BANCA LOCAL.

También recuerdo que el denunciante fue el Don Bibiano de Porras, pero esta denuncia la hizo en Jaén, ignorando si lo hizo por escrito o telefónicamente, pues de la Capital vinieron los Policías que intervinieron en las detenciones de dichos individuos.

Y para que conste a petición del Sr. Juez de Instrucción firmo el presente en Andujar a tres de Octubre de mil novecientos cuarenta y un.

Rúbrica de Don Gabriel Vera Martínez.





Documento de Gabriel Vera (Hoja 2)

Aparece escrito el  Saludo a Franco ¡Arriba España! En el ángulo superior derecho del escrito. Debajo la numeración 000 49 correspondiente a este escrito.

A la Izquierda aparece el membrete FALANGE ESPAÑOLA  TRADICIONALISTA Y DE LAS J.O.N.S. JEFATURA PROVINCAL DE JAÉN.

Número……

INFORME emitido por la Delegación Comarcal, -Servicio de Información e Investigación de FTE y de las J.O.N.S. DE Andujar, relativa a la actuación político- social de BIBIANO DE PORRAS SAINZ PARDO.

“Que según informes que obran en estos archivos de BIBIANO DE PORRAS Y SAINZ PARDO, que este ha sido siempre destacado elemento izquierdista y se reunía casi a diario en el Centro Cultural con los hoy detenidos y algunos de ellos ejecutado Adolfo Montilla, José Figueroa Valenzuela, Antonio Fernández Valdés y los asesinos Francisco Gata Miguel Arenas (A) Miguelón ) y el Cantudo, comentando con regocijo los asesinatos que estos cometían, asistía a terrenos próximos al Santuario de Santa María de la Cabeza con los citados Fernández Valdés, Figueroa Valenzuela y José Llaguno González, provistos de sus respectivos fusil o rifle  en los días que la Aviación Roja bombardeaba el Sagrado sitio para presenciar y festejar con “copazos” el derrumbamiento del edificio del Venerado Santuario de la Virgen de la Cabeza.- También intervino el Sr. Porras en el robo que se pretendía cometer de VEINTIDOS MIL PESETAS a D. Pascual Jiménez Prieto, precisamente en los días que con más intensidad imperaba el terror marxista.- E igualmente el citado Porras el día 1º de Mayo de 1937 en que se hicieron prisioneras las fuerzas Nacionales del Santuario de la Virgen de la Cabeza se encontraba en dicho lugar entre las fuerzas rojas festejando con botellas  de vino la toma de tan sagrado lugar por las hordas marxistas y al paso de las heroicas fuerzas Nacionales que quedaron prisioneras por los rojos dijo a uno de ellos “Es que os creíais que os iba a durar eso toda la vida..- En el mes de Octubre del 1936 este individuo denunció a todos los componentes de la banca local y a D. Santiago Oliver y Román, notario de esta siendo dichas personas detenidas inmediatamente y algunas de ellas conducidas a la Cárcel de Jaén con gran riesgo de su vida ya que eran momentos de terror puesto que en aquella fecha era cuando se estaban asesinando a las personas de orden habiendo sido algunas de las detenidas maltratadas por los milicianos rojos.- A primeros del año 1936 se fundó en esta población el periódico “ATALAYA” En el cual y en todos sus artículos escribía el encartado dirigiendo en la mayoría de ellos toda clase de insultos para las personas de orden.- Al iniciarse el Glorioso Alzamiento Nacional este individuo  se reunía a diario en el Centro Cultural  del cual era uno de sus fundadores con los elementos  más destacados del Frente Popular de esta.- También desempeñó el cargo de Tesorero de Izquierda Republicana donde marcho en varias ocasiones a Jaén en representación de este partido a varias Asambleas que allí se celebraron.- En todo momento observó pésima conducta y es elemento de pésimos antecedentes considerándole por tanto como peligrosísimo  a Nuestra Causa Nacional.

ES COPIA

Debajo y en el centro aparece la impresión en tinta del sello de caucho de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. Jefatura Provincial de Jaén.
Debajo la numeración del folio 000 50

Libro Paracuellos-Katyn del autor Cesar Vidal, donde aparece Bonoso Lara Mercado (en la lista aparece con el nombre de Donoso en lugar de Bonoso) como uno de los fusilados en Paracuellos con el número 1904 de la relación numérica en página 355 de un total de 4021 integrantes de la relación, que concluye en la página 375.


“De todas estas acusaciones se salvó Bibiano Porras. Lo cierto es que se volvió a Madrid donde fue un gran empresario de salas de cine, viviendo con su esposa María Teresa Lizana de la que tuvo dos hijos: Ana María y Alfonso.

Mientras tanto, en Lahiguera, Teresa Dueñas, vistió luto largo, haciéndose una pregunta de por vida ¡Quienes llamaron desde Andujar dando órdenes a los chequitas de Madrid para asesinar a su esposo Bonoso?

¡Una tragedia con fin misterioso, fatal para el propietario del cine Tivoli de Andujar y de libertad sin cargos para su arrendatario!”
 




En la columna de la derecha, del presente documento, en tercer lugar aparece Lara Mercado, Donoso, con número de lista 1904; es evidente la sustitución de Donoso por Bonoso en el nombre, se entiende una errata del autor o del texto original. Es la página 355 del libro referido.  El número total de la lista es de 4,021. El número 1 comienza por Abad Cascajares, Pascual y el número 4021 corresponde a Zuzuarregui y de Sorto, José Mª de.
 En esta imagen se puede ver lo descrito más arriba sobre Bonoso Lara Mercado.
 
Documento de la puesta en libertad de Bibiano Porras. (Es un documento de los Archivos Estatales del Ministerio de Cultura)

Aparece a la derecha como número de escrito 104.

A la izquierda aparece el membrete  de la PRISIÓN PROVINCIAL DE JAÉN. DIRECCIÓN. Debajo el núm. 12735. Debajo los números de sumario y rollo 194.

El escrito dice así: Me honro en comunicarle a V. S. que en virtud de su respetable orden fecha 10 del corriente, ha sido puesto en libertad el detenido Bibiano de Porras Sainz-Pardo por el delito de (aparece en blanco) cuyos números y año se expresan al margen.
Dios guarde a España y a (en blanco) muchos años.

Jaén10 de Octubre de 194- (Falta el dígito de las unidades).

Firmado por el Secretario de la Prisión Provincial.

Escrito dirigido a la Fiscalía de la Audiencia  de Jaén.” (10).

Solamente me queda decir que la viuda de Don Bonoso Lara Mercado no vivió en Higuera de Arjona (Lahiguera), visitaba a la familia y era explendida con la familia de su difunto marido.

Granada 23 de junio de 2016.

Pedro Galán Galán.




Bibliografía:

Cowles, V.: Los Romanov. Barcelona, Noguer: (1975).

Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre: Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel. (2004).

Figes, Orlando: La revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo. Barcelona: Edhasa. (2000).

Meyer, Jean Rusia y sus imperios (1894-2005). Barcelona: Círculo de Lectores/Tusquets. (2009).

Pomper, Philip: El hermano de Lenin, de. (2010). Editorial Ariel.

Vidal, Cesar: Paracuellos-Katyn: Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda.(2005. Editorial Libros Libres,  Págs: 355-375.



Páginas Webs consultadas:


Referencias de citas:
(1) Sánchez Tostado, L. M. La Guerra Civil en Jaén. 82 Páginas. Censo de victimas derechistas, página 8.)
(2) Rivas Morales, Antonio: Arjona: Galería de personajes. (2013) Biblioteca Urgavonense. Edición propia. Páginas 364-366.
(3) Gómez Martínez. Enrique: Las cofradías de la Virgen de la Cabreza y su suspensión en el Reinado de Carlos III. B.I.E.G. Enero-Junio 2008. Nº 197. Pág. 115.
(4) Pérez García, Luís Pedro: “Andújar y el largo siglo XIX”).
(5) Perales Solís, Manuel: La vida en nuestros campos: señoritos y jornaleros en la sociedad agraria del  XIX y XX.
(6) “Los accionistas del Banco de España” en Revista de Historia de España, dirigida por Gabriel Tortella Casares. Otoño de 1988.
(7) Diario La Opinión; periódico liberal-conservador, de 25 de abril de 1890; Santa Cruz de Tenerife.
(9) Acosta Padrón, Venancio: “El Hierro desde 1900 a 1975: Apuntes para su Historia”. Ed. Cabildo Insular del Hierro. Año 2003.
(10) Utrera, Pablo: La guerra civil en Andujar contada al detalle. Fascículo número 9. Bibiano Porras versus Bonoso Lara.